Siete vinos bien invernales

Siete vinos bien invernales

julio 12, 2017
Bebidas

 

 

(*) Por Roberto Colmenarejo

¡La temporada invernal ya está entre nosotros! La llovizna, el viento y el frío no dan tregua, haciendo eternos los días grises que estamos viviendo. Es una buena época para quedarse en casa leyendo, escuchando música o viendo películas. También para visitar amigos o salir a comer a lugares bien calefaccionados. Este clima pide comidas suculentas, así como vinos intensos que las acompañen.

Si andan buscando “vinos bien invernales”, aquí van mis siete sugerencias:

Vuelá Sauvignon Blanc 2016 ($175): Un exquisito Sauvignon Blanc de Bodega Piedra Negra (Tunuyán-Valle de Uco) que es pura frescura y elegancia, perfecto para servir en la mesa diaria. Está elaborado con una delicada crianza sobre sus lías -restos de levaduras provenientes de la fermentación-, lo que le aporta cierta textura y complejidad. Ofrece una nariz sutilmente fragante, con recuerdos de pomelo blanco, hierbas silvestres y anís. Al llevarlo a la boca se mueve ligero y veloz, de paladar apenas untuoso con reminiscencias cítricas, jugosa acidez y agradable final. Sin dudas un vino muy versátil para el maridaje; que puede acompañar aperitivos, arroces, pastas con salsas suaves o platos de pescado.

Hotel Malbec Rose 2016 ($190): Un rosado perteneciente al proyecto Huentala Wines (Tupungato-Valle de Uco), que acaba de hacer su desembarco en las vinotecas de la ciudad. Me gusta mucho porque va “a contracorriente” de la moda, ofreciendo un producto intenso y bien gustoso, que por momentos casi parece un vino tinto. Propone aromas limpios de frutas rojas ácidas -frambuesas, ciruelas-, entremezclados con trazos vegetales y terrosos. En boca tiene entrada amable, cuerpo medio y paso vivaz, con sabor afrutado, refrescante acidez y moderada persistencia. ¡Rosado ideal para acompañar un pollo al disco!

La Puerta Bonarda Reserva 2013 ($190): Ya lo he mencionado en otras oportunidades, pero vuelvo a insistir con que la provincia de La Rioja ofrece probablemente los vinos de mejor relación precio-calidad del país. Tal es el caso de este interesante Bonarda de Bodega Valle de la Puerta. Un tinto sencillo y de aromática diáfana, con evocaciones frutales maduras, especiadas y terrosas. En boca tiene entrada seca, silueta delgada y paso franco, con correcta acidez, taninos algo rugosos y permanencia media. Un vino para “quedar muy bien” en asados multitudinarios, sin “destrozar” por ello la billetera.

Luna Malbec 2015 ($225): Un Malbec mendocino realmente “de manual de enología”, para tomar varias copas con facilidad y deleite. Fue producido en la histórica bodega Finca La Anita, utilizando uvas propias cultivadas en Agrelo (Luján de Cuyo), con fermentación tradicional y una breve crianza en barricas. El resultado es un tinto de perfil bien clásico, con excelente tipicidad varietal. Propone aromas nítidos de frutas rojas -cerezas, ciruelas-,  especias dulces -clavo, canela- y algunas pinceladas ahumadas/tostadas. Al probarlo tiene entrada amable y textura sedosa, redunda en sabores frutados, con balanceada acidez, taninos suaves y grato final de boca. ¡Para volver a enamorarse del Malbec!

Herencia R.P. Grand Vin Blend 2014 ($385): Un producto que aún no ha llegado a las góndolas locales, pero que vale la pena tener presente para cuando aparezcan las primeras botellas. Se trata de un meditado ensamblaje tinto que contiene 70% de Malbec, 25% de Cabernet Sauvignon y 5% de Merlot -todos provenientes de Paraje Altamira (San Carlos-Valle de Uco)-, que fue añejado durante 14 meses en barricas nuevas. Exhibe una nariz amplia y con varias “capas” superpuestas, que van apareciendo con la aireación en copa; comienzan los recuerdos especiados -pimienta negra, clavo-, luego los frutales maduros y balsámicos -regaliz, eucaliptus-, para cerrar con tonos terrosos/minerales. En boca es pleno, sabroso y de paso fluido, con equilibrada acidez, taninos firmes y larga permanencia. Se puede beber ahora o guardar sin inconvenientes un par de años más.

Altimus Chañar Punco 2012 ($810): Quienes gustan de los vinos potentes y estructurados quedaran prendados con este soberbio tinto de Bodega El Esteco. Un corte de 65% Malbec y 35% Cabernet Sauvignon -procedentes del inhóspito paraje Chañar Punco (Santa María-Catamarca), fermentado exclusivamente con levaduras naturales y criado durante 18 meses en barricas francesas nuevas (más otros doce meses en botellas antes de salir a la venta). Un vino robusto y poderoso, pero que ya puede beberse gracias a su acertado trabajo enológico. Regala aromas de frutas desecadas -higos, pasas-, especias -pimienta, pimentón-, herbales, terrosos y ahumados. Al llevarlo a la boca se lo percibe voluminoso y lleno, con notable complejidad; tiene paso recio, sabores maduros y licorosos, acertada acidez, taninos aún compactos y un larguísimo post-gusto. Un vino para beber ya mismo y disfrutar sus bríos,  o bien guardar unos años y apreciar sus matices. ¡Todo el espíritu de los Valles Calchaquíes encerrado en una botella!

Mantra Cane Cut Sauvignon Blanc 2016 ($220): Cerramos esta selección con un blanco  dulce novedoso y original, que llega de la mano de la pequeña bodega Secreto Patagónico (San Patricio del Chañar-Neuquén). Se trata del primer producto del país elaborado con el sistema “cane cut” (“rama cortada”) originalmente desarrollado en Australia. En el mismo, los sarmientos de la vid que contienen los racimos son quebrados en los días previos a la vendimia, para permitir una deshidratación parcial de las uvas antes de vinificarlas. Esto da lugar a vinos dulces ricos y complejos, como el que nos ocupamos hoy aquí. Presenta una nariz algo salvaje pero extremadamente seductora, con perfumes de flores de manzanilla, melón, confitura de ananás y miel. Al probarlo se muestra goloso, opulento y de paladar untuoso; refrenda sensaciones melosas, tiene un dulzor muy agradable -bien contrapesado con la fresca acidez- y un prolongado final de boca. Debe beberse bien frio, para maximizar su armonía y frescura. Si se animan, lo sugiero para acompañar una tabla de quesos suaves, patés y frutas secas. También puede acordar muy bien con postres frutales o masas finas.

Y ustedes, ¿qué vinos saborean en este invierno?

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(*) Sommelier y docente – robertocolmenarejo@hotmail.com

 

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