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Siete rosados para beber en verano

(*) Por Roberto Colmenarejo

En estos tórridos días en que el mercurio parece querer salirse de los termómetros, nada mejor que refrescarse bebiendo vinos rosados.
 
Sin dudas estos productos ofrecen frescura cuando el cuerpo más lo necesita, ayudando a sobrellevar los cálidos días veraniegos. Su versatilidad y aceptación los hace perfectos  para una copa en el aperitivo, pero también para acompañar toda una comida estival. 

Incluso proponen un interesante punto intermedio para zanjar las eternas discusiones entre bebedores de tintos y blancos pues entregan algo de la estructura y sabor de los primeros, pero con la acidez, vivacidad -y posibilidad de enfriarse- de los segundos.

Si gustan de probar, aquí les propongo siete vinos rosados para beber en verano:

Toro Viejo Clásico Rosado S/A ($16): Muchos enófilos suelen mirar con desdén estos vinos tan económicos, creo más por prejuicios que por la calidad objetiva que ofrecen.  De hecho, este rosado es muy satisfactorio por el precio que se paga por él. De aromas afrutados, tiene una boca escueta y ligera, de bajo tenor alcohólico, correcta acidez y breve permanencia. Para beber bien frío junto a una pizza de mozzarella.

San Felipe Rosé de Malbec 2014 ($38): Un clásico de la mesa argentina, inconfundible por su botella transparente y rechoncha, conocida como “caramañola”. Un rosado de Malbec extremadamente simple y liviano, de la centenaria bodega maipucina La Rural. En nariz propone aromas frutales directos; unidos a una boca fluida y veloz, de entrada amable, ajustada acidez y persistencia media. ¡Justo para una copa junto a la pileta!  

Festivo Malbec Rosé 2014 ($60): Otro rosado de Malbec amigable y fresco, producido en Vista Flores (Valle de Uco) por la bodega franco-argentina Monteviejo. Un vino que conquista desde su bello color rosa pálido, pasando por sus nítidas fragancias frutales, hasta terminar en una boca gustosa y vivaz, con balanceada acidez y grata permanencia. ¡Un rosado “comodín”, insuperable para escoltar tartas y ensaladas veraniegas!

Cavas de Crianza Malbec Rosé 2013 ($65): A diferencia de los dos anteriores, este es un rosado de Malbec bastante intenso, que podría reemplazar perfectamente a un tinto en un cálido mediodía. Está elaborado por la pequeña Bodega Clos de Chachras (Lujan de Cuyo); ofrece una nariz abundante en recuerdos de frutas rojas maduras, especias y trazos herbales. En boca se muestra voluminoso y de paso franco, repite sensaciones frutales, con equilibrada acidez y moderada persistencia. Vino ideal para un asado al aire libre, en estos tórridos días de febrero.

Carmela Benegas Cabernet Franc Rosado 2014
($82): ¡Pasan los años y no me canso de sugerir este producto de Bodega Benegas! Un rosado atípico y seductor, elaborado 100% con uvas Cabernet Franc de añosos viñedos cuyanos. Muestra un color rosa vivo, con ribetes asalmonados. En nariz entrega fielmente la tipicidad del cepaje, suavemente atenuada por la vinificación como rosado. Hay aromas de flores, de frutas rojas en sazón -cerezas, ciruelas-, junto a ciertos dejos herbáceos y balsámicos. Al llevarlo a la boca está su punto más fuerte; suculento y jugoso, refrenda las sensaciones frutadas, con perfecta acidez y prolongada permanencia. Otro rosado corpulento e intenso, perfecto también para acompañar carnes rojas. ¡Me lo imagino escoltando un chivito a la llama!

Puro Rosé 2013 ($97): Cuesta convencer al consumidor local de probar vinos rosados de precio elevado, pues todavía quedan algunos resabios de épocas pasadas -donde estos productos no se lucían precisamente por su calidad-. Afortunadamente, las cosas han cambiado y hoy tenemos algunos que sorprenden por su complejidad y buena factura. Tal es el caso de este notable rosado mendocino, producido orgánicamente en la finca “Ojo de Vino” (Agrelo – Lujan de Cuyo) con un corte de uvas Malbec y Cabernet Franc. Cautiva con una nariz fragante, plena de aromas a flores, frutas silvestres -zarzamoras, cassis-, dejos balsámicos -anís, menta- y terrosos. Al probarlo es sabroso y fluido, de paso franco y paladar seco, con acidez perfectamente calibrada y una larga persistencia. ¡Rosado óptimo para maridar con pescados a la parrilla!

Callia Sweet Rose S/A
($61): ¿No podíamos terminar esta selección sin unas burbujitas rosadas, verdad? Pues entonces aquí hay un vino espumoso sanjuanino juvenil y goloso, ideal para quienes disfrutan de los vinos más suaves. Un rosado etéreo, que regala una aromática frutal diáfana -frutillas, frambuesas-, y se prolonga en una boca cándida y veloz, de bajo tenor alcohólico, con dulzor moderado y burbujas cosquilleantes. Un producto que recomiendo servir bien frío, para atenuar la sensación dulce y potenciar así su frescura. ¡Sin dudas, el rosado para compartir los brindis más dulces del verano!

Y para ustedes, ¿cuáles son sus rosados veraniegos preferidos?   

(*)Sommelier y docente – [email protected]

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