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Siete blancos bien veraniegos

(*) Por Roberto Colmenarejo

 

¡El verano está a pleno! Tiempo de descanso para disfrutar del sol, la pileta, las comidas al aire libre y las reuniones distendidas con amigos. Tiempo de vinos sencillos, ligeros y refrescantes, para sacarnos un poco el calor y aplacar también la sed.

Para estos días estivales en los que el termómetro está bien arriba, nada mejor que beber sabrosos vinos blancos. Los argentinos -en general- no somos grandes consumidores de estos productos, por tradición, modas o vaya saber qué… ¡Sin embargo, les aseguro que en un tórrido mediodía de enero un blanco bien frío les sabrá a gloria!

Si andan buscando blancos bien veraniegos, aquí tienen mis siete sugerencias:

Finca Natalina Chardonnay 2015 ($39): Si el presupuesto viene apretado, este blanco sanjuanino puede salvar la ocasión y dejarnos bastante satisfechos. Un Chardonnay rico,  simple y etéreo; con aromas frutales directos -peras, manzanas-, sumados a una boca veloz, de correcta acidez, agradable “petillant” (burbujitas de gas carbónico natural) y breve persistencia. Para tener siempre unas botellas en la heladera.

Finca El Nevado Sauvignonesse 2014 ($75): Un blanco sanrafaelino austero pero muy fresco, ideal para acompañar las comidas veraniegas. Expresa una nariz bastante sutil, como reminiscencias cítricas, herbales y de frutos secos. En la boca ofrece su punto más fuerte; tiene cuerpo medio, entrada seca y paso franco, con buena acidez y moderada  permanencia. Óptimo para acompañar ensaladas y tartas.

Uxmal Moscatel de Alejandría 2015 ($80): Novedad en las góndolas locales, este vino mendocino de Bodega Uxmal me parece perfecto para disfrutar del atardecer junto a la pileta. Un blanco increíblemente fragante, con una nariz rebosante de flores silvestres, uvas frescas y miel. Al llevarlo a la boca sorprende gratamente, mostrándose liviano, vivaz y bien seco; repite evocaciones florales, con bajo tenor alcohólico, equilibrada acidez, grácil “petillant” y persistencia media. ¡Imposible beber sólo una copa!

Viejo Isaías Sauvignon Blanc 2015 ($88): Otro vino mendocino fragante y exquisito, elaborado en pequeñas partidas por el joven enólogo Rodrigo Romero. Un producto extremadamente ligero y vaporoso, con nítidos aromas herbáceos -tomillo, ruda, césped recién cortado- y cítricos -pomelo, lima-. Continúa en una boca de perfil delgado y paso ágil, redunda en sensaciones vegetales, con jugosa acidez y grata permanencia. Blanco ideal para acompañar una bandeja de sushi en estas cálidas noches estivales.

Doña Paula Estate Riesling 2014 ($125): Un blanco sumamente original, que merece  ser bebido con un poco más de atención. Está vinificado por la mano experimentada del enólogo Marcos Fernández, con una selección de racimos de uvas Riesling cosechados en Gualtallary (Valle de Uco). Gracias a esta noble variedad -de origen alemán y escasa difusión en el encepado nacional- se obtiene un producto delicado, profundo y fragante. Su nariz en principio puede parecer esquiva, pero con algo de tiempo en copa aparecen  aromas florales, especiados -anís, comino- y marcadas notas minerales. En la boca tiene cuerpo medio y estructura “vertical” -sabor seco, recuerdo mineral y acidez punzante-, que da soporte a una larga persistencia. ¡Para ir abriendo la cabeza a nuevos vinos!

Vinilo Ruido Blanco 2015 ($150): Otro vino novedoso y distinto, ideal para buscadores de “perlitas”. Un blanco sabroso y vibrante -casi diría “eléctrico”-, producido por el enólogo Marcelo “Tano” Franchetti en la novel Bodega Underground. Se trata de una co-fermentación de uvas Chenín y Chardonnay, completamente realizada en pequeños huevos de cemento. Seduce con una paleta aromática despreocupada y juvenil, plena de recuerdos alimonados, florales y de hierbas silvestres. Apenas probarlo se descubre el nervio y la frescura que aporta el terruño de Gualtallary (Valle de Uco – Mendoza); con impresiones cítricas diáfanas, acidez vivaz y delicioso post-gusto. Compañero perfecto de un buen ceviche o tiradito de pescado.

Alfredo Roca Dedicación Personal Chardonnay 2013 ($192): Cerramos este listado con un blanco de altísima calidad e impecable factura. Un suntuoso Chardonnay de San Rafael, fermentado y criado nueve meses en barricas de roble nuevas. Exhibe sucesivas y renovadas capas aromáticas; donde aparecen en primera instancia las frutas tropicales -ananá, banana, mango-, luego los aromas “golosos” -miel, vainilla-, para finalmente cerrar con sutiles evocaciones lácticas -manteca, toffee-. En boca se presenta “gordito”,  con paso untuoso -aunque muy fluido gracias a su balanceada acidez natural-, sensación “cremosa” acentuada y una larguísima permanencia. Un vino blanco realmente noble, que puede beberse hoy o estibarse un par de años -para que gane finura y complejidad-. Chardonnay de lujo, para acompañar pescados grasos (dorado o surubí) a la parilla

Y para ustedes, ¿cuáles son sus blancos veraniegos?

 

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(*) Sommelier y docente – [email protected]

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