Seis vinos diferentes para probar

agosto 12, 2015
Bebidas

 

De la mano de nuestro Sommelier te llevamos a descubrir esas perlitas ocultas del mercado del vino argentino.

 

(*) Por Roberto Colmenarejo

Gracias a mi oficio de sommelier tengo la posibilidad de catar muchos vinos diferentes cada semana. Una tarea a veces algo rutinaria, pero que resulta muy gratificante.

Esta actividad me permite tener una visión privilegiada del mercado del vino nacional y descubrir de vez en cuando esas perlitas ocultas que vale la pena investigar.

En esta selección hay tres vinos que fueron novedades para mí, así como tres “clásicos” que volví a probar luego de mucho tiempo. Todos me resultaron sumamente atractivos, y, a pesar de no ser baratos, creo que están bien ubicados en su segmento de precios.

Si se reconocen entre los enófilos más curiosos no dejen de probar algunas de estas seis sugerencias:  

Cavas de Crianza Chardonnay 2014 ($105): A veces, la mejor palabra para definir un vino es simplemente “rico”. Tal es el caso de este blanco mendocino sencillo y de trago amable, elaborado por la pequeña bodega familiar Clos de Chacras (Luján de Cuyo). Un vino de aromática fresca y juvenil, donde se perciben evocaciones de manzanas, peras y algunos toques melosos. En la boca es liviano y de paso vivaz, de sabor frutado, con acertada acidez y modera permanencia. Un Chardonnay para beber varias copas.  

Ji Ji Ji Chenín Blanc 2015 ($140): ¡Este vino es una rareza por donde se lo quiera mirar! Arranca en su nombre, que puede sonar extraño para muchos (aunque no para los fanáticos del grupo musical Los Redonditos de Ricota). Está vinificado con uvas Chenín Blanc de Villa Seca (Valle de Uco), cosechadas tempranamente y fermentadas con la mínima intervención posible. El resultado es un vino chispeante y de silueta delgada, que rompe los esquemas de los blancos tradicionales. A la vista tiene una tonalidad verdosa algo turbia, pues no ha sido filtrado para preservar su riqueza aromática. En la nariz ofrece nítidos recuerdos herbáceos y cítricos que continúan en una boca gustosa y veloz, con leve petillant (presencia de gas carbónico remanente de la fermentación), acidez vibrante, moderado grado alcohólico (10,5%) e interesante persistencia. No es un producto fácil de hallar en las góndolas locales, pero sin dudas amerita el esfuerzo de la búsqueda. Un blanco único, ideal para acompañar sushi o comida peruana.

Gérôme Marteau Reserva Merlot 2010 ($130): Me encanta este vino rionegrino, lo sigo hace varias cosechas y creo que tiene mucho para entregar por su precio. Un tinto elaborado en pequeñísima escala por la bodega de la familia Marteau, en la localidad rionegrina de General Fernández Oro. Brinda un perfil aromático profundo y sobrio, donde se distinguen perfumes de frutas pasas, especias y singulares sensaciones minerales. Al probarlo se lo percibe sabroso y seco, de cuerpo medio y paso franco; redunda en sabores terrosos, con acidez equilibrada, taninos suaves y moderada persistencia. ¡Para volver a disfrutar de los grandes Merlot de nuestra Patagonia!

Benegas Don Tiburcio 2010 ($188): Un histórico de la prestigiosa bodega lujanina, que a mi entender representa el sempiterno gusto argentino en vinos tintos. Un corte de uvas bordelesas (50% Malbec, 20% Cab. Sauvignon, 20% Cab. Franc, 5% Petit Verdot y 5% Merlot), criado durante 10 meses en roble francés y estibado en botellas un par de años antes de salir al mercado. Un tinto suculento y de gran presencia, con múltiples aromas  donde se insinúan las frutas rojas y negras maduras, las especias, los intensos trazos balsámicos (anís, eucaliptos) y los sutiles dejos avainillados aportados por las barricas. Al llevarlo a la boca es un tinto potente y recio, de paso franco, que refrenda los sabores frutados, con balanceada acidez, taninos firmes -pero bruñidos por la estiba- y un largo pos gusto. ¡Vinazo! para descorchar en un asado con tus amigos del alma.

Budeguer Extra Brut ($130): Si bien la bodega tiene este producto en el mercado hace más de un año, recién tuve la posibilidad de degustarlo en estos días. Un espumoso de notable calidad, en un valor de mercado muy competitivo. Fue elaborado por el método champenoise de segunda fermentación en botellas, con un corte de uvas Pinot Noir y Chardonnay. Propone una paleta aromática diáfana, donde las reminiscencias frutales se combinan sabiamente con notas de panadería y frutas secas. En la boca es gustoso y seco, de “perlage” elegante, con equilibrada acidez y grata persistencia. Un espumoso para tener siempre en la heladera y no privarse de ningún brindis.

Nieto Senetiner Grand Cuvée Brut Nature ($195). Otro vino burbujeante mendocino que pude disfrutar en estos días y que, a pesar de haberlo probado en varias ocasiones, me volvió a sorprender por su complejidad y finura. Un espumoso rosado (técnicamente un “blanc de noirs”, o sea un blanco de uvas tintas) realmente magnífico, elaborado también por el método champenoise, pero en este caso con un acertado ensamblaje de uvas Pinot Noir y Malbec. Regala una nariz prístina y fragante, con nítidos aromas de frutas rojas acidas, levadura fresca y tonos tostados que dan paso a una boca sabrosa y agradablemente seca, con burbujas delicadas, acidez refrescante y larga permanencia. Un producto que a mi entender vale cada peso pagado, siendo una excelente compra. Perfecto para celebrar una ocasión realmente especial.

Y ustedes, ¿que han probado de nuevo este último tiempo?

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(*) Sommelier y docente – robertocolmenarejo@hotmail.com

 

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