Reseña del Wine Tour Nieto Senetiner

(*) Por Roberto Colmenarejo

Días atrás pudimos volver a disfrutar de una gran noche en el Wine Tour del Hotel Sheraton. En esta oportunidad, la bodega invitada fue Nieto Senetiner y a través de su enólogo Roberto González presentó las nuevas añadas de sus productos más emblemáticos.

La convocatoria fue un éxito absoluto pues reunió a más de 200 amantes de la buena mesa y los buenos vinos. Esta actividad está celebrando sus 18 años de trayectoria, lo que la convierte en el referente absoluto entre los eventos del vino en Córdoba.

El servicio comenzó puntualmente a las 21.30en el foyer del salón Champaquí, con unos aperitivos en forma de miniaturas saladas, todas muy creativas y gustosas (riquísimos los shots de berenjenas ahumadas, trucha con crema de hierbas y pulpo a la gallega). Para acompañar estos bocadillos se ofreció el Nieto Senetiner Extra Brut ($110), un espumoso elaborado por el método charmat de perfil sencillo, frutado y refrescante. Este vino burbujeante acompañó bien los appetizer, prologando lo que sería una gran cena.

Al sentarnos, luego de una recepción algo dilatada, nos esperaba un platito de panes saborizados de elaboración artesanal al que no pudimos resistirnos (a pesar de que el protocolo diga que este no debe comerse hasta empezar con la cena).

Ya en la mesa, el primer tiempo fue un langostino y vieyra en salsa de manteca, un plato fresco y de sabor muy delicado. Fue servido junto al Don Nicanor Chardonnay-Viognier 2013 ($145), un blanco mendocino brevemente añejado en barricas de roble. El vino mostró una nariz compleja, con reminiscencias de flores, frutas blancas, miel y tonos avainillados; soportados en una boca untuosa y de cuerpo medio, con vibrante acidez y mediana permanencia. Si bien la combinación fue agradable, me parece que la intensidad del vino “tapó” un poco los sutiles sabores del plato servido.

La cena continuó con un cordero rebozado con mix de ñoquis de batata y maíz, un plato sumamente original, con un excelente contrapunto de sabores entre la carne, un queso de cabra de sabor fuerte y el toque dulzón de los ñoquis. Aquí se acompañó con el Cadus Blend de Malbecs 2011 ($300), un vino tinto amplio y de perfil aún juvenil. Propuso una nariz seductora, plena de frutas rojas y tonos especiados, bien enmarcados en una moderada crianza en roble. Al llevarlo a la boca se mostró fluido y vivaz, con balanceada acidez, taninos dulces y una larga permanencia. La armonía plato-vino fue realmente acertada aquí, pues ambos compartían sabores potentes y definidos.

El tercer tiempo fue una bondiola de jabalí con nabos y puré, un plato contundente, con la carne de jabalí tierna y en buen punto de cocción, más un puré suave y cremoso. Se presentó aquí el Cadus Gran Vin 2010 ($385), un gran tinto que combina uvas Malbec, Cabernet Sauvignon y Bonarda, y luego se añeja pacientemente en roble nuevo francés por casi dos años. Un vino de aromas envolventes y profundos, donde destacan los aromas de frutas pasas y especias, sumados a recuerdos marcados de cacao y vainilla provenientes de su extendida crianza en barricas. En la boca se mostró corpulento y seco, con acidez equilibrada y taninos firmes que sostuvieron una persistencia muy  prolongada. Aquí el maridaje funcionó a la perfección pues los sabores nítidos, impetuosos y levemente salvajes del plato se combinaron con sensaciones similares en el vino. ¡Exquisito!

Finalmente, el postre fue un alfajor de maicena, una golosa “deconstrucción” donde se ofrecieron tapas, dulce de leche y coco en distintas presentaciones y texturas. Este último paso se escoltó con el Nieto Senetiner Grand Cuvée Brut Nature ($185). Un espumoso rosado realmente magnífico, elaborado por el método champenoise con un ensamblaje de uvas Pinot Noir y Malbec. Regaló una nariz sutil con reminiscencias de frutas rojas acidas y levaduras; acompañada de una boca sabrosa, fresca, de burbujas delicadas y grata permanencia. Un contrapunto sumamente interesante -entre el dulzor del postre y la sequedad del espumoso-, digno colofón para una gran comida.

La velada culminó con los ya tradicionales sorteos y bromas de Nicolás Costantini, director de Alimentos & Bebidas del hotel, quien además nos adelantó la fecha para el evento del próximo mes.

Cerrando con café, delicados petit fours y animada charla de camaradería, la reunión se estiró hasta casi la una y media de la madrugada. Allí nos retiramos del hotel para descansar, muy satisfechos de la experiencia vivida.

¡Hasta el próximo Wine Tour, nos veremos en julio!

(*)Sommelier y docente – [email protected]

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