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Noche de whiskies en Saint Andrews

(*) Texto y fotos de Mariano Sahade

El martes 25 de Junio, de la mano de Saint Andrews Scottish Pub y Whisky Malt Argentina tuvo lugar la primera cata de whisky de lo que serán cuatro encuentros que apuntan a conocer el apasionante mundo de esta bebida ancestral.

El evento comenzó con Daniel Estremadoyro comentando un poco sobre la historia y orígenes de esta bebida espirituosa, conocida como «uisce beatha » en sus tierras escocesas originarias, lo que significa “agua de vida”. Y por supuesto que no faltaron anectodas y efemérides precisas de todo tipo.

A medida que avanzaba la noche y luego de conocer su proceso de elaboración, el especialista comenzó la degustación de diferentes maltas y la implicancia del terruño en los descriptores aromáticos.

Así, nos sorprendió el sabor frutado y dulce, con notas de pera y vainilla del Glenfiddich de 12 años; los aromas y sabores a chocolate, miel, madera especiada y “butter toffee” del Tomatin de 12 años; los matices cítricos, frescos, el sabor a canela y el balance entre lo dulce y lo seco del Glenkinchie de 10 años y la cata terminó con el Snow Grouse, un “pure grain” o blend sólamente de granos (trigo y maíz en este caso) con un carácter más parecido al vodka que al whisky, con sabores dulces a durazno, banana y vainilla.

La degustación fue acompañada con una cena de tres pasos, pensada para maridar con las diferentes maltas, que constaba de una entrada de empanadas de bondiola con salsa de pimienta y miel; de principal lomo de ternera relleno con salvia, pimientos y cebolla caramelizada, en croute de mostaza y lima, acompañado de risotto de hierbas y cerveza negra. De postre un cheesecake de vainilla acompañado de manzanas caramelizadas, mientras tomábamos la quinta medida a elección de cada uno de los participantes.

El encuentro no dejó nada que desear:  whisky, comida, risas y sorteos. El nivel fue excelente y se demostró, una vez más, que el whisky no es sólo para “gente grande”, sino que felizmente es capaz de reunir a conocedores y entusiastas de todas las edades y también de ambos sexos.

Como conclusión, Estremadoyro dejó una consigna importante. «En la degustación no hay pecado, el placer es personal y cada uno bebe el whisky como más le gusta», en referencia a las posibilidades de hacerlo con soda, hielo o agua, que también surgió durante la cena.

Las próximas reuniones, que se realizarán cada 15 días, tratarán sobre los whisky blends, los bourbon y finalmente wiskys del mundo.

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