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Mint Julep, el trago de la semana

Por Martin Suaya (*)

Si nos remontamos a inviernos pasados, seguramente alguna vez escuchamos cómo algún veterano de la noche profesaba por ahí: “Necesito un buen whisky para matar este frío”. Y quizás esta idea de asociar al whisky con el invierno se transformó en algo cultural y lo alejó de nosotros durante muchas temporadas de primavera-verano.

Ese tabú cultural terminó impidiéndonos disfrutar de cócteles que hoy, por ejemplo, están en las cartas más exitosas del mundo. Son tragos cuyo corazón es el whisky, o como aquellos monjes lo habían bautizado en su creación: el “agua de vida”.

Por ejemplo tenemos un viejito que lleva casi 150 años compartiendo historias y aventuras, el “New York Sour”, que una extraordinaria y refrescante mezcla de whisky americano (en algunas recetas figura con Rye whisky o whisky de centeno), almíbar simple, clara de huevo y limón, con un pequeño agregado de vino tinto sobre él.

Otra opción sobresaliente para pedirle a tu pulpero favorito es el “Penicillin”, creado hace apenas 11 años por Sam Ross, jefe de barra de Milk and Honey. Es una agradable y explosiva combinación de almíbar de miel y jengibre, jugo de lima, whisky escocés (blend) y un perfume de Islay Whisky. Este trago cautiva y refresca cualquier paladar en una noche de verano, no hay que lo dude.

Pero además de estas dos maravillas, hay otro cóctel clásico imposible de no mencionar y que cualquiera puede hacer en casa. Se trata del gran y popular “Mint Julepe”, una mezcla simple de almíbar regular, menta y whisky americano que, en su perfecto equilibrio, es sublime.

En un vaso de metal en lo posible, o el que más te guste, hay que servir y con una cuchara larga integrar los siguentes ingredientes:

-1 parte de almíbar simple

-1 ramita de menta con tallo (machacar el almíbar con la menta suavemente)

-Hielo roto hasta llenar el vaso

-3 partes de Whisky Americano

Quitarnos el tabú de que el whisky es para un momento en particular nos va a permitir apreciarlo en todas sus formas, abrirnos a un mundo eterno de bebidas y botellas que cuentan miles de historias, sueños cumplidos, cuentos y charlas interminables.

Hoy tenemos la oportunidad de tener una variedad interminable de botellas para beber solas y el conocimiento de grandes eruditos de la materia que componen sabores melódicos realmente imperdibles.

(*) Bartender de El Mentidero de Güemes.

PH: Lucre Colla.

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