Más vinos invernales

Más vinos invernales

julio 31, 2017
Bebidas

 

 

(*) Por Roberto Colmenarejo

Aunque la semana pasada nos sorprendió con un fugaz veranito, el invierno sigue entre nosotros y vuelve a mostrarnos su cara más inclemente. Continúan los días grises, ventosos y gélidos, ideales para refugiase en casa disfrutando de comidas sustanciosas y nutritivas, postres golosos y vinos intensos. Como dicen que al mal tiempo hay que ponerle buena cara, aquí van más sugerencias en vinos invernales:

Urban Uco Sauvignon Blanc 2016 ($202): Arrancamos esta selección con un blanco muy fresco y versátil, que puede acompañar un sinfín de preparaciones culinarias. Se trata de un Sauvignon Blanc joven, ligero y fragante elaborado por la Bodega O. Fournier (Eugenio Bustos-Valle de Uco). Ostenta una aromática característica de la variedad, pero elegante y sin excesos “verdes”; donde se perciben reminiscencias de pomelo blanco, anís e hierbas silvestres. Al probarlo es etéreo y refrescante, con marcadas sensaciones cítricos, vibrante acidez natural y moderada persistencia. Me lo imagino perfecto junto a platos de comida peruana, unas rabas a la romana o una bandeja de sushi.

Huentala Black Series Chardonnay 2016 ($330): Aunque muchos puedan pensar que un blanco no es una buena elección para los días fríos, este opulento Chardonnay fermentado y criado en barricas puede ser una excelente alternativa. Pertenece al novel proyecto Huentala Wines (Tupungato-Valle de Uco), de reciente aparición en las vinotecas cordobesas. Regala una nariz amplia y generosa, rebosante de aromas a frutas blancas desecadas -damascos-, cascaras de cítricos, miel, vainilla y sutiles pinceladas de caramelo. En boca es voluminoso y pleno, de entrada seca aunque repleto de sensaciones lácticas y melosas, con equilibrada acidez y prolongado final. Entiendo que este vino ya está listo para disfrutarse ahora, pero también puede guardarse un par de años en busca de una mayor complejidad. Un blanco exquisito, perfecto para escoltar pescados a la parrilla o pastas con salsa crema de mariscos.

Alto Vilero Malbec 2017 ($118): Una novedad absoluta en las góndolas locales, que llega de la mano de la Bodega Familia Rosso. Un Malbec sencillo y juvenil procedente de Los Campamentos (Rivadavia-Este Mendocino), que tiene una óptima relación precio-calidad. Tiene aromas directos de perfil frutal y algo especiado; unidos a una boca rauda y liviana, con ajustada acidez, taninos casi imperceptibles y permanencia breve. Sugiero refrescar un poco antes de servir. ¡Para tener siempre algunas botellas en casa!

Noble de San Javier Merlot 2016 ($175): Un vino producido en el Valle de Traslasierra por el pequeño emprendimiento de la familia Jascalevich -pioneros en la reconversión vitivinícola de la zona, con viñedos plantados desde el año 2002-. De allí sale este tinto simple pero realmente interesante, que revela el potencial de la zona para la producción de vinos de calidad. Regala una nariz intensa y limpia, con evocaciones frutales maduras, terrosas y vegetales. Al probarlo exhibe cuerpo medio, entrada seca y sabor frutal generoso, con acidez perfectamente calibrada, taninos compactos y notable persistencia. Un Merlot cordobés honesto y de precio accesible, ideal para la mesa diaria.

Alberto Furque Reserva Malbec 2012 ($300): Un Malbec sumamente agradable, que ha llegado a un punto de evolución en botella óptimo para beber ahora. Fue vinificado por la pequeña bodega familiar Alberto Furque en La Consulta (San Carlos-Valle de Uco). Ofrece aromas sutiles e integrados, que se mueven entre las frutas negras, la jalea de membrillos y algunos dejos terrosos. Al llevarlo a la boca tiene cuerpo medio, entrada amable y paso franco; redunda en sabores maduros, con acertada acidez, taninos pulidos y un largo post-gusto. ¡Un hermoso vino para la sobremesa, amparando la charla relajada con amigos!

Altos La Ciénaga Syrah S/A ($450): Ya he recomendado en varias oportunidades estos vinos de producción artesanal e impecable factura, creados por Rolando “Rolo” Díaz y su familia a partir de una minúscula finca de 4 hectáreas ubicada en las inhóspitas serranías de Colalao del Valle (Tucumán). Este Syrah de la cosecha 2014 sobresale entre las novedades del año, mostrando una gran concentración y destacada tipicidad varietal. Ostenta una nariz profunda y compleja, donde resaltan nítidamente los aromas especiados -clavo, canela-, “animales” -carne asada-, ahumados y terrosos. Al probarlo es corpulento y lleno, de paso estructurado, con correcta acidez, taninos apenas rugosos y dilatada persistencia. Un vino tinto bien invernal, para maridar con carnes asadas o guisos contundentes.

El Temible Lanzacuchillos Pinot Noir-Merlot 2015 ($490): Un producto llamativo por donde se lo mire. Detrás de un nombre extraño, una etiqueta de inspiración circense y un corte de uvas tintas bastante atípico (70% Pinot Noir y 30% Merlot), se esconde un vino tinto original y muy bebible. Una partida exclusiva de apenas 3000 botellas, ideada por el winemaker Juan Ubaldini con uvas provenientes de Los Chacayes (Tunuyán-Valle de Uco). Propone una aromática limpia, con perfume de frutas rojas en sazón, especias y hojas secas. En la boca seduce con su silueta delgada y paladar terso, refrenda sabor frutal fresco, con balanceada acidez, taninos suaves y una grata permanencia. Recomiendo servir levemente refrescado. ¡Una de esas hermosas rarezas que todo enófilo debe probar al menos una vez!

El Relator “Tapado” Sparkling Wine ($680): Un espumoso mendocino que hace honor a su nombre, pues es poco conocido pero ofrece una calidad y singularidad excepcionales. Un producto elaborado 100% con uvas Chardonnay, por el método Champenoise, con una extraordinaria crianza de ¡casi 8 años! sobre sus lías y un tiraje final que incluye pequeñas cantidades de brandy. El resultado es un vino burbujeante con un bellísimo color “oro viejo”, perfectamente límpido y brillante. En nariz se entremezclan reminiscencias de uvas pasas, miel, levaduras y mazapán. Al probarlo tiene entrada sabrosa y seca, textura untuosa y paso fluido; con armónica acidez, delicado “perlage” y grata persistencia. Recomiendo no enfriarlo demasiado, para apreciar mejor su compleja paleta aromática. ¡Un espumoso “de lujo”, para acompañar ocasiones muy especiales!

BONUS TRACK (para entrar en calor en serio):
Grappa Colonia ($136): Cerramos estas recomendaciones invernales con una noble grappa destilada en la bodega La Caroyense (Colonia Caroya-Córdoba), utilizando orujos -hollejos y semillas- de uva Isabella. Atesora una nariz bastante intensa, con los aromas afrutados típicos del cepaje y el alcohol bien integrado. En el paladar es suave, con entrada de leve evocación dulce, paso veloz y textura sedosa. Remata con un largo “after-taste” frutal. Para   “perfumar” el mate amargo de la mañana o el café de la sobremesa.

Y ustedes, ¿con que vinos están pasando esta fría temporada?

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(*) Sommelier y docente – robertocolmenarejo@hotmail.com

 

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