Los clásicos que tenés que tomar

(*) Por Roberto Colmenarejo

Esta semana llegará el periodista Miguel Brascó a Córdoba, a brindar dos charlas sobre bodegas López. Antes de que eso ocurra, te decimos cuáles son los 8 mejores vinos de la vieja guardia.

Quienes trabajamos relacionados con la industria vitivinícola hemos visto en los últimos años inmensos cambios en la elaboración de esta noble bebida.

Las últimas tres décadas trajeron al país un sinfín de nuevas técnicas y conocimientos enológicos (el uso extendido del acero inoxidable, las elaboraciones en frío, el desarrollo de las levaduras seleccionadas, el añejamiento en barricas de roble nuevas, la micro-oxigenación, etc.), todos ítems que cambiaron notablemente el perfil de los vinos que tomamos en la actualidad.

A pesar de ello, unas pocas bodegas de nuestro país decidieron conservar las antiguas prácticas de la enología clásica y seguir elaborando algunos vinos “a la vieja moda”.  

Las dos bodegas más emblemáticas de este estilo tradicional de vinificación son, sin lugar a dudas, López y Weinert; aunque otras empresas como La Rural o Finca La Anita también elaboran alguno de sus productos en este estilo.   

Los vinos elaborados por estas bodegas no suelen tener gran repercusión en la prensa especializada y sin embargo se venden en grandes cantidades, pues tienen una clientela fiel que los sigue desde hace años.

A muchos de estos vinos los recuerdo en la mesa de mi casa cuando era un adolescente; y aún los sigo viendo en las góndolas de vinotecas  y supermercados.

Aunque a mí me fascinan los vinos más “modernos”, de vez en cuando también disfruto de  tomarme algunos “clásicos”, como los que recomiendo a continuación:

Jerez Federico López S/A ($28): Un vino generoso blanco muy particular, elaborado al estilo de los famosos jereces de Andalucía (España). Es un producto potente y seco, con notas marcadas de envejecimiento en madera. Sorprende a quién ha tenido la fortuna de probar los caldos españoles, por su notable semejanza. Servido bien frío es un gran aperitivo. Quizás la primera copa desorienta un poco al bebedor, pero a la segunda o tercera ya se le agarra el gustito.     

Chateau Vieux Blanco 2010 ($37): Un vino blanco de Bodegas López quizás algo demodé para los cánones de la enología actual (pero que a mi me encanta, que le voy a hacer). Un Chardonnay algo parco, con cautelosas notas cítricas y minerales. Pareciera tener un breve paso por barricas, pero afortunadamente el roble no toma protagonismo. Es buen vino para comer y tiene precio accesible; vale tener una botella en la heladera.

Montfleury Gran Rosé 2010 ($35): Seguramente el rosado más clásico de la enología argentina, elaborado por Huber Weber en la Bodega Weinert. Un trivarietal (Cabernet Sauvignon-Malbec-Gamay) algo más intenso de lo que uno espera habitualmente de un rosado, pero ideal para acompañar un amplio abanico de comidas (incluso carnes rojas).
Otro producto de precio razonable, para tener a mano y sorprender a los amigos.    

San Felipe Cepa Tradicional 2006 ($25): Un delicado vino tinto de neto corte bordalés (Cabernet-Malbec-Merlot) con una crianza moderada en grandes toneles de roble de Nancy (Francia). Tiene varias décadas en el mercado nacional y aún hoy sigue fiel a su estilo. De óptima relación precio-calidad, no duden en comprarlo si lo encuentran en la góndola; pues ¡no los defraudará!

Weinert Merlot 2004 ($55): A mi entender, el mejor varietal elaborado por la bodega homónima. Un vino tinto que ha pasado tres años en inmensos toneles de roble antes de salir al mercado. Un vino con todo la sutileza y docilidad de la uva merlot, sabiamente combinados con algunas suaves notas de crianza en grandes recipientes de madera. Un producto rico, entrador, que seguro gustará a todo el mundo. Una “fija”.

Montchenot 2001 ($80): El vino emblema de Bodegas López. Otro gran vino tinto de corte (Cabernet-Merlot-Malbec) con 10 años de crianza en colosales toneles de roble centenario, vinificado por la cuarta generación de la familia fundadora. El paso del tiempo ha logrado un vino muy armónico y suave, donde se combinan con elegancia la tipicidad varietal de las uvas utilizadas y las notas aportadas por los toneles (cuero, hongos, etc.). Una joyita de la enología vernácula, que bien vale cada peso que cuesta. Revolviendo un poco las góndolas todavía se pueden hallar algunas botellas de cosechas más viejas, las que recomiendo que arrasen si ven por ahí!

Finca La Anita Línea Tonel 2000 ($150): Un vino de lujo, para ocasiones especiales. Elaborado por una pequeña bodega de Mendoza, cuyos productos son casi “de culto”. Un producto de gran elegancia y finura, para tomarlo con algo de solemnidad. La nariz muestra acabadas notas de la crianza en toneles, pero con gran frescura y vivacidad (a pesar de que el vino tiene más de una década). En boca aún conserva ciertas notas frutales, además de una excelente acidez y una larga persistencia. No es una botella barata, pero alguna vez hay que darse un gusto… no?  

Weinert Malbec Estrella 1977 ($1000): Indudablemente, el máximo ícono de nuestra vitivinicultura; elaborado por el recordado y admirado enólogo Don Raúl de la Mota en su paso por la firma Weinert. Un soberbio malbec de Lujan de Cuyo, criado pacientemente durante años en enormes toneles dentro de los mágicos sótanos de la bodega. Es un vino verdaderamente único. Probar una botella es beberse la historia del vino argentino en una copa. Por su escasez y valor simbólico, el precio es siempre muy alto -incluso mayor al mencionado aquí-; pero estoy seguro que para un amante del vino probar esta botella será un momento sublime que no olvidará jamás!      

(*)Sommelier y docente – [email protected]

(**) Ilustración de Miguel Brascó.

Podés conseguir estos vinos en Goulu y en Catar SRL.

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