Las 5 cervezas que tenés que probar

Por Roberto Colmenarejo (*)

Si bien en Argentina hoy se bebe bastante más cerveza que vino (las estadísticas hablan casi del doble), la gran mayoría de los productos nacionales son muy parecidos entre sí. La industria cervecera de nuestro país -dominada por tres poderosas multinacionales- jamás ofreció al consumidor nacional variedad de productos ni calidades diferenciadas.

Sin embargo -y gracias al pequeño “veranito económico” que permitió el ingreso de productos importados en estos últimos dos o tres años- hemos tenido la suerte de probar productos diferentes y muy atractivos, provenientes de varias partes del mundo.

De pronto, de tener que tomar siempre la misma cerveza rubia ligera y medio aguada, se nos abrió la posibilidad de degustar diferentes estilos, colores, aromas, sabores y grados de amargor diversos, que enriquecieron notablemente nuestro paladar.

De todos los productos que se pueden conseguir aún en supermercados o vinotecas (les recomiendo que se apuren a buscarlos –sobre todo con los productos extranjeros- pues el tema de la importación se está complicando), estos son los cinco estilos de cerveza que hay que probar sí o sí antes de morir:

1. Cervezas de Trigo (Weissebier): Si bien en nuestro país las cervezas se elaboran primariamente con cebada, en otros países -como por ejemplo Alemania o Bélgica- también se usan otros farináceos como el trigo. Las cervezas elaboradas en base a este cereal suelen sorprender a quienes las prueban por primera vez, pues son bastante diferentes a lo que estamos acostumbrados. Son productos de color amarillento, espesos y turbios -por la presencia de levaduras, que no han sido filtradas luego de la fermentación- y de aromas frutales que recuerdan mucho a la banana madura. Apenas se las pone en la boca dan la impresión de ser dulzonas, pero luego el amargor se hace presente y persiste hasta el final. Son muy recomendadas para el verano, por su carácter marcadamente refrescante. Las marcas que pueden encontrarse en nuestro medio son Paulaner, Erdinger, Schöfferhofer (todas de origen alemán) y Patagonia Weisse (de producción nacional, elaborada por Cervecería Quilmes).

2. Cervezas Ale rojas: Desde algunos años a esta parte, las grandes cervecerías nacionales están elaborando productos de tonalidades rojizas; pero ninguna hasta ahora  utilizaba el clásico estilo europeo de fermentación Ale (fermentación superior). Han sido las cervezas artesanales las pioneras en usar esta técnica de elaboración, que permite obtener cervezas sabrosas y  de buen cuerpo. Entre los ejemplos más destacados están Otro Mundo Red Ale (hecha en Santa Fé) y Boj Irish Red (hecha en Isla Verde, Córdoba). También pueden conseguirse todavía algunas cervezas importadas de este estilo, como Bass Ale (Reino Unido) o Kunstmann Torobayo (Chile).

3. Cervezas Ale negras: Aunque en nuestro país se elaboran una buena cantidad de cervezas negras -incluso algunas de muy buena factura, como la Schenider Stout-,  ninguna llega aún al nivel de las grandes Ales del norte de Europa. Dentro de este grupo de productos, creo que Guiness Draught (Irlanda) es el arquetipo máximo del estilo. Una cerveza de color oscuro con aromas tostados, a frutas secas, café y chocolate. En la boca  tiene gran cuerpo y textura muy cremosa. El sabor es intenso y moderadamente amargo, con persistencia larga y placentera. Una cerveza ideal para disfrutar en los días más fríos del invierno.     

4. Cervezas ahumadas (Raüch): Son productos verdaderamente particulares, que generan admiradores y detractores por partes iguales. En el proceso de elaboración, los granos de cebada son tostados y ahumados con fuego directo de maderas nobles, para acentuar su sabor. El resultado final es una cerveza de color oscuro, con marcadas notas ahumadas tanto en nariz como en la boca. No es una cerveza muy recomendada para comer ni como refrescante, pero es compañera ideal para fumar un buen cigarro en la sobremesa. Se puede hacer un acercamiento a estos productos probando Boj Smoked (Córdoba) o El Bolsón Negra Ahumada (Río Negro).

5. Cervezas de abadía: Probablemente las mejores cervezas del mundo. Son productos elaborados por monjes -con recetas ancestrales- en unas pocas abadías del mundo (en la actualidad tienen derecho a utilizar esta denominación legal apenas una veintena de establecimientos). En general son cervezas de color oscuro, con mucho cuerpo, marcado gusto a cereales y elevada graduación alcohólica. Deben servirse apenas refrescadas y en copas de boca ancha (para poder apreciar sus características organolépticas). Los precios de estas cervezas son altos, pero les aseguro que bien valen cada peso que cuestan. Algunas de las marcas que nos permiten descubrir estas grandes bebidas son La Trappe (Alemania), Maredsous, Duvel y Chimay (Bélgica).   

Por último, una reflexión: El mundo de las cervezas es amplio y diverso. Aprovechemos que todavía tenemos la opción de probar y disfrutar otros estilos. Vivamos la diversidad y no nos cerremos en los estilos que ya conocemos.

(*)Sommelier y docente – [email protected]

Podés conseguir estas cervezas en Goulu y en Catar SRL.

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