Beber & leer

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julio 8, 2014
Bebidas

 

En esta nota, nuestro Sommelier recomienda 10 textos sobre vinos atesorados a través de los años.

 

(*) Por Roberto Colmenarejo

El fin de semana pasado, mientas ordenaba las cajas con libros sobre gastronomía que invaden mi casa, me puse a pensar en que libros de vinos realmente querría conservar, si por alguna razón tuviera que deshacerme de todos los otros.

De esta disquisición mental salió esta nota, en la que elijo 10 textos sobre vinos de los cuales no desearía desprenderme jamás.

Es bastante raro, pero gran parte del placer del vino tiene que ver con lo leído -y con lo hablado- sobre él, a veces mucho más que con lo realmente bebido. Una botella de vino disfrutada con amigos se acaba en pocos minutos, pero el recuerdo de ese producto puede durar años, incluso dar lugar a disputas sempiternas y absolutamente bizantinas sobre cuál fue el mejor vino de la historia o cosas por el estilo.

A mí no me gusta mucho el fútbol, pero a veces creo que en eso el vino se le parece bastante. Dos hinchas fanáticos pueden discutir toda la vida sobre un penal mal cobrado en un partido del Mundial 1986, o argumentar eternamente sobre si es mejor delantero El “Kun Agüero” o el “Pipita” Higuain, ¿no es cierto? Por esto, porque reconozco que a los enófilos nos gusta tanto la “oralidad del vino” (si se me permite la expresión) es que creo que lo hablado, y lo escrito por ende, sobre el vino debe conservarse, para volverse a disfrutar muchas veces más. Haciendo mía una frase de la periodista Elizabeth Checa: “Sigo creyendo en el papel impreso como el mejor lugar para hablar de gastronomía y de vinos”.

Mi título de cabecera es sin dudas “El Gusto del Vino”, del francés Emile Peynaud. Un libro que he leído al menos cinco veces y que siempre me ofrece cosas diferentes. Como un gran vino, tiene capas que van apareciendo con las nuevas relecturas, a medida que uno también va aprendiendo más y más sobre el tema. Si bien Peynaud fue una eminencia enológica, el texto es llano y ameno, invitando siempre a volver sobre él.

A nivel nacional, elijo también “La Interpretación Sensorial del Vino” de Silvia Avagnina y Carlos Catania. Un volumen de gran nivel académico y profundidad de contenidos, fruto del trabajo de muchos años de investigación y experimentación en el INTA-EEA Mendoza de estos dos grandes profesionales de la enología argentina. Otro libro para leer varias veces, pues siempre mostrará algo nuevo.

Dos obras bastante antiguas, y que pude leer recién hace un par de años, también engrosan esta lista, pues me permitieron conocer y entender los primeros pasos de la nueva vitivinicultura argentina  de los que no fui contemporáneo. Estos libros son “Los Buenos Vinos Argentinos” (1974) de Enrique Queyrat y “Revolución en el Mundo de los Vinos” (1995) de Dereck Foster. Si entre mis lectores todavía hay “ratas de biblioteca”, seguramente encontrarán alguna copia perdida en tiendas de libros usados.
 
No me gustaría perder tampoco “El gran libro del Malbec Argentino. Edición revisada y aumentada” de Gustavo Choren. Un texto de un periodista de vinos al que respeto mucho, quien se tomó el trabajo de investigar concienzudamente sobre nuestra cepa insignia hace más de una década, cuando todavía casi nadie hablaba de ella. Es interesante leerlo hoy para ver en perspectiva cual fue el camino que recorrió la uva Malbec en nuestro país. Además de este, recomiendo fervientemente todos los libros de Choren, sobre todo el que habla de la Patagonia vitivinícola.

Volviendo a los textos internacionales, hay dos que atesoro con pasión por el inmenso trabajo que hay detrás de ellos y pertenecen al escritor británico “Oz” Clarke, ellos son “Oz Clarke’s Wine Atlas” y “Uvas y Vinos”. Dos tratados técnicos de proporciones titánicas que, aunque quizás están un poco desactualizados, son fuente de consulta obligada cada vez que tengo una duda sobre cepajes o regiones vitivinícolas del mundo.    

Otros dos manuales de los que no me desharía con facilidad son “Vino para Dummies” de Ed Mc Carthy con Mary Ewing Mulligan y “Curso Practico de Cata” de Jancis Robinson. El primero es un entretenido tratado norteamericano, que con mucho humor -y algo de sarcasmo- hace una excelente introducción al mundo del vino. El otro es un gran ejemplar escrito por una de las Master of Wine más respetada del mundo, donde enseña a catar vinos de manera didáctica y atractiva. Reconozco que a veces me da un poquito de bronca no tener acceso aquí a la mayoría de las botellas que utiliza como ejemplo, pero no es su culpa.

Finalmente, uno de los libros más raros y eclécticos que acaparo para mí es “Cómo quiero que me sirvan el vino. El arte de hacer felices a quienes les gustan los buenos vinos bien servidos” del gastrónomo/gastrósofo español Arturo Pardos Batiste. Un extraño compendio que recoge habilidades manuales, conocimientos empíricos, pensamientos filosóficos y algunos “delirios” sobre la forma correcta de servir el noble elixir de Baco. La obra está bellamente ilustrada por el autor, con un estilo humorístico que puede recordarnos a nuestro recientemente fallecido Miguel Brascó. Sin dudas un incunable, una rareza de la que no estaría dispuesto a desprenderme sin luchar.   

Contrariamente a lo que dice la mayoría, yo afirmo que “sobre gustos hay mucho escrito”. ¡Sólo hay que darse más tiempo para la lectura, y disfrutar de un mundo apasionante e inacabable!

¿Cuáles son sus libros de vinos favoritos?
 
 

(*)Sommelier y docente – robertocolmenarejo@hotmail.com

Preguntá en Catar SRL y Vinoteca Dvino por estos vinos recomendados.

 

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