Que Raíz siga adelante

octubre 11, 2015
Noticias Generales

 

Acaba de terminar la tercera edición de la Feria Gastronómica Raíz en el predio de Tecnópolis. Fue un éxito rotundo y alejandro Maglione te cuenta por qué.

 

Por Alejandro Maglione (*)

El porqué
Acaba de terminar la tercera edición de la Feria Gastronómica RAIZ. Fue un éxito rotundo. En poco más de 48 horas, la visitaron 320.000 personas. Si bien fueron 4 días los destinados a esta movida, resultó que el jueves fue lluvioso, y el viernes nublado, ventoso y helado, por lo que no se los puede contabilizar demasiado atendiendo a que el 60 o 70% de los stands y escenarios están montados a la intemperie, y para recorrerla son muchas cuadras que se caminan al aire libre. Por consiguiente, no es arbitrario imaginar que el grueso de los visitantes accedió en los días sábado y domingo.

Entonces se me ocurrió ir abriendo el paraguas para alertar a que gane quien gane se realice la 4ª edición el año que viene y subsiguientes. Mencionar que el predio en que se realiza es el mismo en que se realiza Tecnópolis le genera escozor a no pocos. Esta exposición se le atribuyen múltiples intencionalidades políticas. Se habla de decenas de ómnibus que hacen que desde el gobierno nacional hayan insistido sobre los millones de visitantes que, según los detractores, no son tan espontáneos.

Pero resulta que RAIZ siempre exhibió a decenas de miles de visitantes movilizados por sus medios. Las varias y enormes playas de estacionamiento se exhibieron siempre repletas de automóviles, con los que familias enteras se movilizaron para no perderse la posibilidad de visitar y degustar esta mega exposición. Y de paso, sería casualidad que se encuentre una sola intencionalidad política entre tanto choripán, sushis, asados y clases y charlas de cocinas dadas por chef venidos de todos los rincones del país.

El equipo
Por eso es deseable que quien quiera que se haga cargo del gobierno en las próximas elecciones, ponga su atención en esta movida en particular, y sobre ver de no desarticular el magnífico equipo que se ha logrado conformar por centenares de jóvenes, en el que cada uno hace su trabajo de manera perfecta. Todos los que tuvimos alguna actividad dentro de RAIZ podemos dar testimonio de esta eficiencia a la hora de montar una charla, una clase de cocina, atender un stand o lo que fuera. No solo mostraron eficiencia a la hora de necesitarse, sino que también mostraron actitud. Remarcable fue la limpieza que hubo en el predio en todo momento, no importa cuanta gente hubiera. El comentario general de todos los que merodeamos el lugar los 4 días fue, sobre todo, la “buena onda” de cada responsable. Convengamos que es algo difícil de encontrar.

El alegato
Quise comparar a lo que sucede en Mistura, la feria limeña que puso al Perú en el mapa gastronómico mundial, que siempre sugiero que se tome como espejo en qué mirarse. Mistura con 6 ediciones en su historia; que se realiza durante 10 días seguidos en una ciudad como Lima donde la lluvia es un fenómeno esquivo por naturaleza, logra convocar a unas 500.000 personas. Esto quiere decir que la convocatoria local fue extraordinaria y proyectarla agregando días de permanencia, puede arrojar cifras de visitantes asombrosas.

Cierto que Mistura es paga y que el ticket para los no locales representa una suma importante. También es cierto que la feria peruana se concentra de manera excluyente en la cocina nacional, con bocanadas de apertura en las clases magistrales que dan chefs invitados de altísimo nivel internacional -clases que también se cobrar aparte-. En el caso de RAIZ la apertura a todo tipo de cocinas dio pie a que la gente probara estupenda cocina africana; cocina coreana; italiana; china; japonesa o Medio Oriente, con solo recorrer el Patio Mundo. Y así sucedió con el Patio Latino y el Patio Europa. La Ruta Nacional de las Empanadas -con las últimas campeonas tucumanas, o la Ruta Nacional de los Fuegos, que ofrecieron carnes asadas en base 12 diferentes técnicas de cocción. En total fueron 90 los espacios donde uno podía disfrutar de la comida de su preferencia.

Por ahora seguiré envidiando el mercado de Mistura. Para los amantes de la gastronomía, visitarlo es para volverse loco con la cantidad de productos, en buena parte desconocidos para los argentinos promedio, o aún para cocineros locales avezados. Pero en esto también RAIZ, como en su hora Masticar, han ido creciendo en la convocatoria. Este año, por ejemplo concurrieron 200 productores regionales que exhibieron sus propuestas en tres diferentes ámbitos.

Mistura no tiene como tuvo RAIZ las propuestas de Barramundi donde Barras y Tapas, e InnoBar rindieron tributo a la creciente actividad de coctelería y mixología que viene creciendo en nuestro país, particularmente en la ciudad de Buenos Aires. Los vinos de autor se lucieron en las Estaciones de Maridaje. Así como no faltó el Patio Cervecero donde las cervezas artesanales venidas de todo el país mostraron hacia donde va esta popular bebida.

Y decenas de actividades más, como las tradicionales charlas de Antropomorfi, donde fue posible ver a jóvenes cocineros misioneros traernos y explicar la cocina de nuestro Litoral; o ver la “pelea” entre magníficos cocineros, uno salteño y el otro tucumano, discutir sobre cuál de las dos provincias tiene la mejor empanada, que terminó a los abrazos y uno elogiando al otro por su producto.

Raíz y Masticar
Otra leyenda urbana. Ninguna pretende competir con la otra. El contacto de los organizadores es fluida. Pruebas al canto: en RAIZ se vino cocinando y dando charlas a Dolli Irigoyen, a Narda Lepes, a los hermanos Petersen, a Donato de Santis, y la lista sigue. ¿Quién puede pretender comparar una feria que se desarrolla en una superficie de media manzana o un poco más, y la otra se desparramó en 20 hectáreas? Pero no faltan los desubicados que creen que la cosa se vincula con un “o” y la realidad fue clara, ambas se entrelazaron con un “y”.

El otro día me preguntaban si no había demasiadas ferias gastronómicas. ¿Cuántas son demasiadas? ¿Demasiadas para qué lugar del país? No, de ninguna manera hay “demasiadas”. A veces se lamentan las grandes bodegas porque no pueden cubrir a todas. Pero tengamos claro que las bodegas grandes son muy bien recibidas como participantes, pero no son las protagonistas excluyentes. Hay muchas ferias pequeñas o medianas que perfectamente pueden ser cubiertas por las bodegas ídem y santas Pascuas.

¿Entonces?
Vuelvo a insistir: gane quien gane RAIZ debe continuar. Con las modificaciones que quien mande crea convenientes. Preservando un equipo armado, eficiente y bien aceitado. Personalmente no vi rastros de ideología en la calle de los bodegones armada por los geniales Antigourmet; ni en las clases de cocina que dieron Pedro Lambertini, o la dupla chubutense de Ángel Bordenave -el cocinero más producido en materia de indumentaria- y Gustavo Rapretti; tampoco me di cuenta que hubiera mensajes encubiertos en la charla entre Magda Choque Vilca y Pedro Uranga sobre el maíz; ni la que tuvieron Joaquín Hidalgo con Marcelo Mirás sobre vinos patagónicos, mientras cocinaba Pablo Buzzo. Y la lista sigue casi interminable. Mi oído atento para las quejas y la malicia no recibió un solo comentario de utilización con fines electorales. Para mí y todos los consultados, todo fue impecable.

Entonces, que no cunda el prejuicio y menos aún el deseo irrefrenable de colocar a los “propios” en trabajos públicos. RAIZ ya está colaborando de manera casi imperceptible a que en exterior se pregunten por la gastronomía argentina, potenciémosla antes que interferirla.

Conclusión
Comencemos a dar ejemplos de continuidad y convivencia como sucede en los países más normales, por llamarlos de algún modo. Cuando se han gastado ingentes sumas en salarios para conformar un equipo, afinar una mecánica de funcionamiento, y haber conseguido resultados palpables para cualquier desprejuiciado, que alguien tome la posta y siga la carrera, en lugar de darla por concluida. Es mi deseo más honesto y sincero.

(*) Nota de Alejandro Maglione para ConexiónBrando
amaglione@lanacion.com.ar / @MaglioneSibaris 

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