Crónica del último Wine Tour de 2012

Anoche estuvimos en la despedida de año de los Wine Tours del Hotel Sheraton, con los destacados vinos de Bodega Rutini (y su nueva línea “Encuentro”, cuyo nombre evoca la unión de dos grandes enólogos -Mariano di Paola, histórico de la casa desde hace casi dos décadas y Paul Hobbs, prestigioso consultor norteamericano-).

La recepción comenzó pasadas las 21,30 hs, con unos appetizers en forma de “variedad de bocadillos”; miniaturas saladas donde se lucieron preparaciones con reminiscencias de medio oriente (muy frescos el hummus y el tarator de pollo, adictivas las kaftas de cordero con menta y cuajada). Para acompañar estos aperitivos se sirvió el Encuentro Brut Nature NV ($168), un espumoso método champenoise elaborado 100% con uvas pinot noir; de aromas frutados y fino “perlage”. La combinación fue muy adecuada, predisponiéndonos para disfrutar de una gran velada.

Luego de estos amouse-bouches pasamos a las mesas, dispuestos a regocijarnos con los creativos platos del chef Luis Salguero (y equipo). Como siempre, los panes elaborados en el hotel fueron una tentación difícil de evitar, así que sucumbimos ante ella inmediatamente.

Ya cómodamente sentados, arrancamos con el primer tiempo que fue una “merluza negra mi-cuit, sobre pie de setas y espárragos, aliño de limas y hojas de rúcula”; un refrescante plato veraniego, de sabores sumamente delicados -destacándose el pescado con una cocción mínima, apenas sellado en el exterior-.
Para acompañar este paso del menú se presentó el Encuentro Chardonnay 2010 ($132). Este producto es un blanco de aromas complejos (jalea de manzanas, peras en almíbar, miel, tostados); con una boca de mediano volumen, perfecta acidez -típica de las uvas del Valle de Uco- y persistencia moderada. Un acertado maridaje, pues tanto plato como vino se respetaron y realzaron mutuamente.

La cena continuó con un segundo paso de  “raviolis crocantes de salmón rosado y jengibre al negro de sepia sobre espejo de mango”; un plato muy original y creativo, con una sugestiva combinación agridulce. Para escoltar este segundo paso se sirvió el Encuentro Cabernet Sauvignon 2009 ($136). Un tinto de impecable tipicidad varietal -bien al estilo internacional de Paul Hobbs-; con profundos aromas de frutas negras, especias, cuero y dejos terrosos, en notable armonía con las notas de crianza en roble. En la boca es sabroso, tiene un paso ágil, taninos pulidos y una larga persistencia. El maridaje fue agradable, aunque el vino se lució sobre la comida, debido a su marcada personalidad.

El tercer tiempo fue un “bondiola de cerdo marinada sobre puré de batatas, crocante de pistachos y chutney de tomates cherrys”; un plato de estilo clásico, con gran sazón y la carne porcina en un excelente punto de cocción. Notable preparación!! Para este plato de sabores vehementes se eligió un vino acorde, el Encuentro Gran Reserva 7 Vineyards 2008 ($263).

Este es un tinto de corte bordalés clásico, elaborado con uvas provenientes de siete viñedos propios en diferentes regiones de Mendoza. Sus  aromas son extremadamente complejos y profundos, con notas frutales maduras, especiadas (clavo, canela, tabaco) y balsámicas (regaliz, mentol); soportado por una boca recia, madura y muy elegante, de taninos firmes -pero delicados-, acidez calibrada a la perfección y larguísima persistencia. Aquí el maridaje funcionó de maravillas, pues las intensidades del plato y del vino se acompañaron sin superponerse ¡Verdaderamente exquisito!

Finalmente, el postre fue una “bûche de coco, maracuyá y ananá”. Una preparación de influencia francesa, muy frutal y de gran frescura -óptima para estas noches cálidas-. Aquí se sirvió el Rutini Vin Doux Naturel 2010 ($205), un blanco dulce vinificado en base a un corte de uvas semillón y verdicchio -parcialmente botritizadas-. De nariz compleja y seductora (membrillos, uvas pasas, miel), remata con una boca de acidez vivaz que balancea sabiamente el dulzor del vino. El maridaje fue muy bueno, pues el vino supo cortejar con distinción la intensidad golosa del postre.  
 
La cena culminó con los tradicionales sorteos, más las típicas salutaciones navideñas y el brindis de fin de año. Además, Nicolás Costantini (director de Alimentos & Bebidas del hotel) nos adelantó “off the record” algunas novedades para el año próximo.

Cerrando la noche con café y animada charlas de amigos, la velada se estiró hasta casi la una y media de la madrugada. Allí nos fuimos con el placer de haber degustado grandes vinos argentinos, en compañía de buena comida y mejores amigos. Esperamos que el verano pasé rápido, para volver a reunirnos en marzo en otro nuevo Wine Tour!!  

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