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Callejón del Crimen, un maridaje con la vida

Por Yeny Ortega Benavides

El concepto principal del maridaje reside en que ciertos elementos que se encuentran presentes en la comida y en el vino, tales como la textura y el sabor, reaccionan de una manera diferente al mezclarse. Así, la combinación adecuada hace del comer una experiencia más placentera. ¿Pero cómo podría definirse, entonces, la perfecta combinación entre noche y lugar, lugar y momento, momento y buen vino?

Sucede que el pasado miércoles fuimos invitados a disfrutar de una cena en Raíz, el restaurante ubicado en Roque Funes al 1791, para descubrir los encantos que se traía entre copas bodega La Luz.

Una mesa había sido preparada en la terraza de la emblemática casona en pleno Cerro de las Rosas. Al llegar, nos dimos cuenta de que los invitados teníamos profesiones y ocupaciones distintas (periodistas, enólogos, vinotequeros, empresarios del vino, entre otras), pero todos con un punto en común: la pasión por el vino.

El concepto de la reunión: “una juntada de amigos”. De la mano del enólogo Pablo Navarrete, comenzó la presentación de Callejón del Crimen Gran Reserva, el vino de bodega La Luz procedente de los viñedos más antiguos del Valle de Uco.

Iniciamos con un Sangiovese Gran Reserva 2014. Es una cepa originaria de La Toscana, Italia. Como varietal, aunque de igual calidad, es una cepa de menor estructura y concentración que los otros varietales, razón por la cual fue el primero en degustarse. De color púrpura, se presenta con un aroma muy delicado a frutas y flores. Es un vino muy fresco y suave, pero intenso en el final. Una vez terminada la fermentación alcohólica, este vino pasa 12 meses en barricas de roble francés de primer uso, lo que le da esa sensación de “matecosidad” y suaviza la boca para recibir, por ejemplo, un buen corte de carne.

El segundo fue un Merlot Gran Reserva 2014, “el primo menor del Cabernet”, en palabras del enólogo. De mayor estructura y concentración, seduce con su color rojo con tintes violáceos. Delicado en nariz, permite percibir aromas a frutos rojos y pimienta. En boca se presenta un poco dulce, con cuerpo y un toque agradable de acidez. Es un vino suave y redondo, con un prolongado final.

Llegó la comida. Nada mejor para resaltar los vinos de la noche que un ojo de bife acompañado de una ensalada de rúcula y parmesano. Sublime.

Momento de degustar el tercer vino de la noche: un Malbec Gran Reserva 2014. De color rojo profundo con tintes violáceos, es un vino delicado en el que sobresalen los aromas frutales, con toques de vainilla y chocolate. Un digno ejemplar de su cepa con un final redondo y duradero.

Pasamos al Cabernet Sauvignon Gran Reserva 2014, impactante desde el comienzo por su color rojo rubí. En nariz se presenta intenso, con aromas frutales y notas de vainilla y especias. Un vino de gran estructura y sabor.

El broche de oro de la noche fue el Petit Verdot Gran Reserva 2014, un vino color cereza con aroma a frutas. Muy sabroso en boca y con final prolongado. Es un vino intenso, ideal para preparar el paladar para el postre que elegimos: helado con frutos rojos.

Quizás el maridaje, nombre sinestésico por naturaleza, deba encontrárselo también allí,  donde confluyeron una noche de cielo descubierto, clima ideal, una hermosa vista, buena compañía y una sucesión de momentos que no dejaban de sugerir que el verdadero placer del vino trasciende la copa.

 

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