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Vacaciones en Rosario: todo lo que podés hacer en la tierra de Messi

Por Valentina Livolsi (*)

Rosario capital del deporte, la trova y el helado artesanal. Ciudad que vio nacer a Fontanarrosa, a Fito Páez, a la Lucha Aymar, a Messi y a nuestra bandera nacional. Pero Rosario no es solamente eso: es un montón más y es muy bonita y tiene una cantidad hermosa de actividades, lugares e historia que invitan a recorrer.

En esa estuve hace unos días y acá les dejo un popurrí de datita para que la disfruten y descubran porque posta, Rosario siempre estuvo cerca -406km para hablar con exactitud- así que armen la mochi y el mate y se me hacen una escapada para allá. 

Periodistas turisteando 

Los agradecimientos casi siempre se dan al final pero debido a la gestión, la hermosa energía y el equipazo que se armó no puedo menos que empezar esta columna dando las gracias a Philia -Mariangeles Samamme, Romi Musso y Meli Stanich- y al Ente de Turismo de Rosario -mención especialísima a la dulce y copada Julia Orselli- que unieron fuerzas y se mandaron un exitoso Fam Press con profesionales de variadas áreas periodísticas.

Pasé un par de días con colegas del bien, que enseñan y escuchan y me encantó conocer: Victoria Granja (Telefe Región Central), Darío Tebay (Cristal FM), Santi Zorrilla (Caminos del Interior), Patricia Veltri (Estación Trip), María Ester Romer (Diario Perfil), José Guistetto (Host Producciones), Analía Morales (Radio Suquía), Marcelo López y Eugenia Martínez (Te Cuento del Viaje) y Facundo A. (De Caravana). Cada uno con su estilo y su forma de comunicar. Una belleza. 

Un poco de historia rosarina 

Esta ciudad, a diferencia del resto en el país, no fue fundada por españoles en el Siglo XVI: nació de a poco, en algún lugar atravesado por el Camino Real. Fue cimentándose a través del tiempo, con el asentamiento de diferentes grupos que se fueron estableciendo alrededor de una capilla. Sus orígenes, modestos y se dice un poco imprecisos, datan de algún momento en la mitad del siglo XVIII. Para ese entonces era conocida como Pago de los Arroyos

Su crecimiento más importante tuvo lugar en el siglo XIX cuando su puerto fluvial en el Paraná se convirtió en nexo con Buenos Aires y las demás provincias del interior, dando paso así también a la construcción del ferrocarril a Córdoba. 

Con la inmingración y el desarrollo en expansión de lo que se conoce como “pampa gringa” continuó transformándose y consolidándose en una ciudad comercial, industrial y residencial. 

Fue reconocida como ciudad -per sé- en el año 1852 por el gobernador Domingo Crespo. Con peculiares rasgos urbanísticos y situada en el margen occidental del río Paraná, diferentes poblaciones habitaron estas tierras; desde los carcaraés y los chaná- timbú, militares criollos, hispanos-santafesinos, jesuitas, franciscanos… Es la cuna de la Bandera, puesto que ahí el General Belgrano la gestó, hizo que sus tropas juraran en su honor y flameó por primera vez.

Rosario es un devenir de poblaciones, batallas, un río importantísimo, el paso obligado de próceres que cambiaron el curso de nuestra historia. Pero también hay, como decía al comienzo y en los tiempos que corren, cultura y gastronomía, turismo y deportes, referentes en todas estas áreas y más que nos representan a nivel mundial. Y de eso un poco se trata esta nota. Allá vamos entonces. 

La ciudad desde arriba.

Rosario, tan cerca que nos sentimos como en casa 

Llegamos a un mediodía bastante frío y húmedo en la ciudad. Pasamos directo al Holiday Inn Express, dejamos nuestros bártulos, hicimos el check-in y ahí sí, empezó la gira. 

Primera parada Parrilla La Estancia (Av Pellegrini 1510 esq, Paraguay). Un clásico de clásicos rosarino, con paredes tapizadas con fotos de los cientos de famosos que pasaron por sus mesas. Es que como negarse, esta parrilla sabe cual es su fuerte y lo explota en su totalidad hace más de 40 años. Carnes, guarniciones, ensaladas. Bien de bodegón, sabroso y contundente. Precios súper accesibles. 

Me pedí una tortilla de espinaca tan abundante que compartí y aún así no la terminé. Todo a punto, sabroso, no le hacía falta nada. Acompañamos con un mix de ensaladas. Livianito, simple pero bello. 

Dato de color: fue declarado como Sitio de Interés Histórico Cultural. 

Seguimos el recorrido pero en ese momento, el clima nos jugó una mala pasada y se debió cambiar el itinerario: nos invitaron al Museo del Deporte Santafesino, ubicado en la zona sur de Rosario. 

Este espacio busca conjugar el pasado, presente y futuro mediante lo analógico y la tecnología, arquitectura y pantallas LED; mapping 3D y hologramas conviven junto a botines de antaño o una colección de raquetas de tenis y su evolución a través del tiempo. Un homenaje a los protagonistas del deporte local y de talla internacional en este edificio de tres pisos. La entrada es gratuita, pero necesitás hacer reservas en su página web para recorridos individuales o grupales. 

Luego del Museo, fue momento del Recorrido Messi, que abarca 12 postas icónicas en la ciudad que representan el nacimiento, la infancia y adolescencia del astro mundial. Primera parada, barrio La Bajada -donde pudimos ver la casa natal de la familia- y sus paredes están cubiertas por enormes murales. 

A pocas cuadras de allí, pasamos por la Escuela Las Heras, lugar donde Lionel cursó la primaria y espacio también donde se pueden ver murales por doquier. El Club Abanderado Grandoli, punto clave para el desarrollo futbolístico de Messi desde pequeño. 

A este recorrido se suman “De otra Galaxia” y “De mi Barrio”, murales realizados luego de la Copa América del año 2021 por los artistas Marlene Zuriaga, Lisandro Urteaga y Jacinto Urteaga. 

Museo del Deporte.

Otros circuitos que pueden interesar

– Trova Rosarina 

– Circuito Di María 

– Circuito Fito Páez

– Circuito Fontanarrosa 

Todos estos recorridos son autoguiados a pie con la app ROSARIO TURISMO.

Sigue el recorrido

Ya con el sol escondiéndose y necesitando alguna bebida calentita para el espíritu, llegamos a La Favorita -uno de los inmuebles más icónicos de Rosario, ubicado en la esquina de Sarmiento y Peatonal Córdoba 1101 y fundado en 1897 por dos asturianos -Ramón y Ángel García- en sus inicios solo dedicándose a la venta de puntillas y encajes. El modesto espacio fue inaugurado en 1912 y con los años fue creciendo, se le fueron sumando pisos llegando así a ser uno de los comercios más famosos de la zona hacia finales del siglo XIX. 

Para los 90, el edificio quedó en manos de capitales chilenos -Falabella- hasta 2021 cuando deciden retirarse. En la actualidad, La Favorita reabrió sus puertas gracias a diferentes inversores locales con una apuesta moderna y para todos los gustos: gastronomía, indumentaria, comercios minoristas y farmacia. Además, está calificado como Patrimonio Histórico de la ciudad

Quien nos esperaba para conversar un poco y sumar información fue Alejandra Matteus, Secretaria de Turismo y Deportes de la ciudad. La cita fue en Mokka, café & deli ubicado en la planta baja del centro comercial. 

Alejandra profundizó en los objetivos turísticos de Rosario: que la ciudad sea un punto urbano con las bondades que ofrece, desde el Río Paraná la gastronomía y la cultura. Buscan que la ciudad sea destino de familias con escapadas de fin de semana, de turismo deportivo, turismo de encuentros sociales, etc.

La oferta es completísima e incluye:

– Calle recreativa: 35km de calles que se “cortan” todos los domingos para uso recreativo y deportivo por todos los rosarinos y turistas. 

– Acuario del Río Paraná: El más grande de Latinoamérica, abierto estas vacaciones de Julio. 

– Teatro La Comedia: con programación específica y entradas que no superan los $500 pesos. 

– Hotelería 

– Gastronomía: 4100 establecimientos para conocer y degustar su oferta en platos de todos los estilos. 

– Museo del Deporte Santafesino 

– Circuitos autoguiados 

– Tríptico de la Infancia: incluye la Isla de los Inventos, La Granja de la Infancia y El Jardín de los Niños. 

– El Complejo Astronómico de Rosario 

– Y un vasto etc. 

Cerramos el primer día cenando en Moscada, restaurante «pipí cucú» que se encuentra en el Puerto Norte Design Hotel en Avenida Carballo y a orillas del Paraná. Abrió hace poco más de cuatro meses, la calidad y el servicio son impecables. De gastronomía moderna y sofisticada, ofrecen desde desayuno hasta la cena: formato salad bar, brunch, almuerzos… una delicia todo. 

La selecta carta está en manos del chef Pablo Fornero y cuentan con una prolija selección de vinos para maridar lo que se elija.

Como entrada, me pedí setas con cremoso de parmesano, huevo escalfado y pannagratatto ($5400), como principal la ensalada gourmet compuesta por cous cous, habas, maní tostado, tomates cherry, brotes, menta y cilantro y una impresionante salsa de yogurt y cúrcuma ($7600). Todo delicioso. Los postres están entre $4600 y $5000 y son una obra de arte. 

Monumento a la Bandera.

Domingo rosarino: ¿qué se puede hacer? 

Siguiendo el itinerario, esa mañana nos tocaba navegar por el Paraná, pero como la naturaleza hace de las suyas y de un plumazo te cambia los planes -con sudestada y el río picado- nos decidimos por visitar el Monumento a la Bandera. Mamita querida, me dejó sin palabras. Ubicado en el Parque Nacional a la Bandera, simboliza la gesta de la creación de la celeste y blanca que nos representa en todo el mundo. Fue hecha flamear por primera vez por el General Manuel Belgrano un 27 de febrero de 1812, en 1940 se les encargó la obra a los arquitectos Ángel Guido y Alejandro Bustillo junto a escultores como Bigatti y Fioravanti. Fue inaugurado el 20 de junio de 1957. 

Hicimos el ascenso, una locura. Tiene cuatro balcones en lo más alto para observar la ciudad desde diferentes ángulos. Para esto, hay que subir 25 pisos -70 y pico de metros-. El precio de esta actividad es súper accesible. 

El monumento se compone de tres partes: la torre central, el propílico central de la patria y la escalinata monumental. No pudimos ver la antorcha, estaba en obra. Es precioso de todos modos, imponente y colmado de detalles. Imposible no visitarlo

Pasado el mediodía nos dio un poco de hambre y enfilamos para Deck del Náutico, un restaurante literal sobre el río y que es parte del Club Náutico con vista panorámica a todo el cauce, embarcaciones de todos los tamaños que pasan tranquilas mecidas por el vaivén del agua, acompañadas de la flora y la fauna de los humedales.. 

Acá ya estamos hablando de otro tipo de oferta gastronómica pero no por ello de menor calidad -debo admitir que la gastronomía de Rosario se llevó mi corazón- con un estilo más relajado y naviero, ideal para un domingo en el cual el sol se iba asomando nuevamente. La carta no tiene parangón. Carnes, pescados de río -recomendadísimo- opciones veggie y sin TACC, postres… la boga a la parrilla debe ser del mismo planeta que Messi, inexplicable de rico ese plato ($18.500). Lo acompañé con ensalada de rúcula, parmesano y olivas negras -pedimos para compartir- y la estrella en cuestiones veggies fue la ensalada de la huerta -espinaca fresca, almendras tostadas, brotes, setas y huevo poché- muy deliciosa quiero llorar porque ya la extraño ah. De postre probé la isla flotante que pidió un colega y fue el bocado dulce que necesitaba para seguir con las actividades pertinentes. 

Boga del Deck del Náutico.

Cerrando la visita bien arriba

Para esta hora del día la sudestada ya se había calmado y el río volvió a su forma normal, por lo que navegar el Paraná era un hecho. Llegamos a la Nueva Terminal Fluvial (NTF) donde nos esperaba el equipo de Diponte Viajes para empezar la travesía. Claudio Diponte fue nuestro guía y como dije hace poco, es una biblioteca andante. Amamos la experiencia, recorrimos el río contracorriente, de Sur a Norte. Pasamos por los humedales, asentamientos de pescadores, la costanera en todo su esplendor con la mixtura de lo antiguo y lo moderno, la industria, la cultura y el deporte. Aprendí muchísimo y por ello estoy muy agradecida.

Ya en tierra otra vez, pudimos ser parte de la inauguración del Monumento a los Futbolistas Mundialistas en el marco de la declaración de la ciudad como Capital Mundial del Fútbol. Todo este despliegue se dio justamente en el «Día del deportista olímpico», quienes fueron convocados y agasajados también. Pudimos conocer y charlar con Pablo Javkin, intendente de Rosario, quien estuvo presente en el acto y nos recibió con una calidez y respeto impecables. 

Ya de tardecita aprovechamos y nos metimos al Mercado de Frutos Culturales, una tienda con más de 60 marcas de bienes culturales, artesanales y de diseño santafesinos, con creaciones locales de toda la zona; ubicado en el Espacio Cultural Galpones del Paraná. 

Para cerrar el segundo y último día en esta ciudad tan bonita no podíamos dejar de probar su famosa pizzería Vía Apia, pioneros en elaborar pizza a la piedra, en funcionamiento hace 59 años y con la misma receta. Ubicados en el corazón del corredor gastronómico antes nombrado (Pellegrini 961). 

Ahora en manos de la tercera generación, no dejan de producir el mismo sabor y hacerlo con la misma calidad de siempre. La atención del equipo es impecable. Ni hablar de las pizzas: hay tradicionales, de la casa, rellenas, empanadas, sandwiches, opción sin tacc. 

Brindamos, comimos rico y de vuelta al hotel. Dormí como en una nube, nos encontramos tempranito en el hall y emprendimos el viaje de regreso; no sin antes hacer una obligada parada por el Ente de Turismo y apropicuarnos de diferentes recuerdos del la ciudad. 

Más allá de volver muy feliz por la oportunidad, lo aprendido y recorrido, la gente maravillosa que fue parte… me quedo con algo que resonó en mi todos esos días: el rosarino/a es turista en su propia ciudad. Y creo que eso deberíamos hacer todos, exprimir y descubrir cada centímetro de las calles que, tal vez en el trajín del día a día recorremos sin ver. Eso es: ver, no solamente mirar.

(*) Sommelier.

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