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Una vuelta por la Mendoza gourmet

Por Nicolás Marchetti

Un viaje a Mendoza cada tanto vienen bien para ver a dónde estamos parados gastronómicamente hablando en Córdoba. Y las diferencias no son abismales pero son, y las vamos a contar.

En la cuidad capital mendocina, hay una calle importante donde se concentra gran cantidad de bares y restaurantes. Y Todos los días de la semana hay movimiento de gente y autos, gracias a la gran cantidad de turistas que van a Mendoza en busca de la nieve o de las bodegas.

Y los turistas tienen que salir y consumir, y en la puerta de los bares y restaurantes siempre hay alguien invitándote a pasar, a descubrir su propuesta. La buena atención empieza desde el umbral del restaurante.

Y hay propuestas de todo tipo, de las clásicas a las más modernas y de alta gama. Circuito Gastronómico hizo un recorrido por diferentes lugares, que vamos a pasar a describir.

La primera noche fuimos a Nadia O.F., el mejor restaurante de la Argentina según la Academia Nacional de Gastronomía, que lo eligió este año entre más de 300 locales de todo el país.

La propietaria es la licenciada en química Nadia Harón, una chef española que tiene su negocio en Chacras de Coria, uno de los satélites de la capital, un lugar de calles angostas, acequias y frondosas arboledas.

Nadia O.F. está en una vieja casona reacondicionada, como si fuera una de Alta Córdoba. Mesas de madera, poca luz, velas, un patiecito y algunos cuadros en la pared. Es sábado a la noche y está lleno.

Todas las semanas tiene un menú degustación diferente, de seis pasos. El más barato durante nuestra visita costaba 240 pesos, pero todo dependía de los vinos que eligiéramos para acompañar cada paso.

Hay una selección de vinos jóvenes, otra de un mix de jóvenes y de guarda, y otro sólo de vinos de guarda, el cual costaba en nuestra visita, algo así como 400 pesos.

Los aperitivos eran los mismos para todos: cazuelas de aceite de oliva siempre en la mesa, tortillas calentitas de aceite de oliva, sopa de guacamole y sorpresa de tomate (un tomate cherry confitado envuelto en una suave y delgada masa que explotaba al contacto de los dientes); y delicia de camote y naranja con leche de coco, crujiente de puerro y sal de vainilla (una mezcla de purés y crocancias ricas)

Entre las entradas probamos cardos con crema de jamón crudo en aro de focaccia y  paquetitos de zucchini y zapallo asados con miel de caña, acompañados de crema de parmesano. El segundo con mucho sabor, diría extraordinario.

Entre los principales elegimos el bife de lomo beteado con guarnición de papa aplastada y mojo rojo (muy simple, tres componentes bien logrados que se acompañaron a la perfección); y las carrilleras al vino tinto con guarnición de ensalada de peras dijón (una cocción larga con una ensaladilla de rúcula baby, cubitos de pera y mostaza).

El antepostre fue una espuma de mango con lima en un vaso shooter y el postre un bocadito de banana y queso fresco sobre sopa de chocolate. ¡Buenísimo!

Conclusión: una exquisitez detrás de la otra, con técnicas precisas y sabores muy logrados en casi todos los pasos, acompañado de grandes vinos jóvenes y de guarda de bodega Fourmier. El servicio, muy rápido y amable.

A lo de Francis
Al otro día fuimos a 1884, el restaurante de Francis Mallmann, ubicado en la bodega Escorihuela Gascón, en Godoy Cruz. El contexto es formidable y el restaurante es espectacular. Es la cocina rústica, colorida y sabrosa que vemos en la tale en un lugar muy elegante.

Nos reciben con vino espumoso y almorzamos con un Pequeñas Producciones, uno de los íconos de la bodega. Los precios de las entradas están alrededor de los 70 pesos, los principales entre 100 y 150 y los postres promedian los 50 pesos. El servicio de agua, al igual con Nadia O.F., cuesta 12 pesos y es ilimitado. De la panera ni hablar, es realmente soñada.

Nosotros probamos dos entradas, una mejor que la otra: queso de cabra quemado con morrones, cebollas y berenjenas asadas (delicioso) y unos langostinos dorados con papas en cubo, panceta y tomillo. Bien abundantes, bien dorados, bien ricos los dos.

Antes de eso, la moza nos invitó un appetizer de mayonesa casera con grisines (a lo Francis)  con unos tomatitos disecados que bien podrían entrar en un cuadro con nuestros mejores recuerdos.

De principales pedimos un risotto de mar, con arroz carnaroli, pulpo y langostinos, que tuvo una presentación y un sabor inolvidables. Los tentáculos del pulpo abrazaban al plato, apenas dorados a la plancha, y el queso parmesano se ubicaba al lado del arroz como una flor que espera la primavera. Un plato soñado.

Del otro principal esperamos más. La carta decía cuadril de cordero con ensalada de espinaca, zucchini y tomate. Y llegó un trozo de carne asado de buen tamaño, en una tabla de madera, con mucho tomillo y una ensalada como complemento. Bien simple, sin sorpresas ni sutilezas.

De postre pedimos “chocolate para fanáticos”. Impecable. Una porción de marquise, una cucharada de Mouse y una bocha de helado de chocolate blanco. De otro planeta los sabores logrados.

Después de comer tomamos un Nespresso y recorrimos los jardines de la bodega, con un día soleado espectacular como techo de la felicidad.

A Zuccardi
Ese domingo a la noche fuimos a comer pastas a 390 Pastas, en la calle Villanueva, la de los bares y restaurantes (donde se destaca la sucursal mendocina de Johnny B Good). Se trata de un lugar bien popular, barato y con infinidad de pastas lisas y rellenas con una cantidad increíble de salsas para elegir. Se come bien, sin sorpresas ni extravagancias.

Al otro día (el lunes) nos esperaban de Familia Zuccardi para ir a realizar una visita guiada a la bodega. Una experiencia recomendable desde todo punto de vista. Se explica con claridad y dinamismo la elaboración del vino y el por qué de las diferencias de precios, los métodos de crianza y conservación. Y, por supuesto, todo termina con una degustación en el museo y un recorrido por la tienda de regalos.

Después, cruzamos la ruta, nos metemos en los viñedos de Maipú y tomamos asiento en Casa del Visitante, un hermoso restaurante vidriado que se dedica a las carnes argentinas. Tiene dos menúes, uno de asado a 240 pesos y otro temático (este día era degustación de cordero en diferentes cocciones a 290).

Muy elegante e iluminado, disfrutamos los cortes uno a uno, destacándose la morcilla, de una suavidad y una intensidad de sabor pocas veces vista. Junto con las empanadas de la entrada, la sopita de zapallo y jengibre de appetizer, los panes y los aceites de oliva Zuccardi varietales sobre la mesa, las verduritas asadas y el postre de membrillos y uvas pasa con helado, se llevaron los más cálidos aplausos del paladar. Acompañamos el almuerzo con Zuccardi Q.

Después, un café en el living con torta de chocolate y tarta de coco, una visita a la cava (llena de tablitas firmadas por los visitantes ilustres) y un paseo por los jardines, llenos de flores y verde césped para descansar luego de una linda visita a una de las grandes bodegas argentinas. Este restaurante fue seleccionado como el mejor restaurante en Bodega en el marco de los premios que entrega anualmente la revista Cuisine & Vins.

Final del recorrido
El lunes a la noche fuimos a cenar a La Marchigiana, un lugar que todo mendocino recomienda, un clásico bien puesto en el Centro de Mendoza con playa de estacionamiento propia de cuatro pisos.

Apenas entramos vemos la foto de Brad Pitt (estuvo cuando filmaron Siete años en el Tibet) y el recepcionista inmediatamente cuenta la historia del restaurante y de esa visita, entre muchas otras, inmortalizadas en las fotografías que dispone ese sector del restaurante.

El servicio como siempre correcto y profesional, pedimos como entrada unos calamares al limón, que condimentamos con aceite de oliva y aceto. De principales, unos ñoquis a la bolognesa y una pasta rellena y gratinada con queso y jamón cocido. Muy rico.

Así es Mendoza. Buen servicio, mucha gente en los restaurantes, variedad de precios y tipos de comida. Hay una cultura gourmet fomentada por las bodegas así que volveremos por más, seguramente en no mucho tiempo. Es una ciudad hermosa que vale la pena recorrer.

Mirá los mejores platos de esta nota en la galería:

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