Siete vinos para recibir la primavera

(*) Por Roberto Colmenarejo

“El vino mueve la primavera, crece como una planta la alegría. Caen muros y peñascos, se cierran los abismos, nace el canto“ (Oda al Vino, de Pablo Neruda).

¡Me encanta esta estación del año pues es la época de los colores, los aromas y los sabores! Toda la vida que estuvo aletargada durante el invierno despierta en una explosión de belleza y juventud. Los árboles florecen, los pájaros vuelven, la gente inunda las calles y paseos…

Me atrae esta época por los días largos y soleados con noches templadas para disfrutar al aire libre. Esas noches que invitan a la reunión con amigos, a la charla informal y distendida que se prolonga por horas. Para acompañar estas veladas, nada mejor que una copa de buen vino.

Estos meses cálidos son el tiempo ideal para disfrutar de productos livianos y frescos. Vuelven a aparecer los blancos y rosados -que estuvieron algo olvidados durante el invierno-, se lucen los tintos más ligeros, e incluso ya nos dan ganas de abrir algún vino con burbujas.
 
De todo lo que he probado en el último tiempo, aquí van algunas de mis recomendaciones para recibir a la primavera:  

. Norton Sauvignon Blanc 2012 ($26): La remozada línea de varietales de esta tradicional bodega mendocina trae esta sabrosa novedad. Un sauvignon blanc ligero y de acentuada tipicidad varietal, con aromas herbáceos y cítricos muy atractivos. En la boca tiene paso rápido y vivaz, con fresquísima acidez que invita a seguir bebiéndolo. Un blanco ideal para acompañar un delivery de sushi. ¡El precio acompaña, así que vale tenerlo siempre en la heladera!  

. Mantra Chardonnay 2011 ($65): La Patagonia argentina tiene un clima óptimo para el cultivo de variedades blancas, principalmente aquellas que provienen de climas fríos: Chardonnay, Sauvignon Blanc, Semillón. Con la primera de ellas se elabora este llamativo vino de la novel bodega Secreto Patagónico. Es un chardonnay muy joven y fresco; de nariz seductoramente tropical -ananá, plátano, damascos maduros- y boca ágil, con agradable acidez y persistencia. Gran vino para el aperitivo, en estas primeras tardecitas de calor.

. Las Perdices Reserva Albariño 2011 ($80): Este vino es una rareza digna de mención;  el primero de su tipo en Argentina elaborado con la tradicional uva gallego-portuguesa. Es un blanco de evidente complejidad aromática (frutas de carozo, flores blancas, miel, hinojo, hierbas frescas), acompañado de una boca sabrosa, plena y de frescura sostenida -por su buena acidez-, que da paso a una moderada persistencia. El packaging merece un comentario aparte -con su botella estilizada y su delicada etiqueta- que le suma aún más atractivo al producto. Si bien el precio de mercado es relativamente alto, bien vale la pena probar este vino singular. Lo imagino cómplice perfecto para una paella o cazuela de mariscos. 

. Valentín Chiappa Cabernet Sauvignon 2011 ($35): Este vino tiene ya varias cosechas en el mercado, pero para mí fue una interesante novedad que degusté por primera vez en esta semana. Un tinto simple y agradable de beber, a un precio correcto. Es un cabernet sauvignon que muestra aromas frutales maduros y especiados, con un paso de boca lleno y de taninos recios (de esos que “piden carne” a su lado). ¡Destacado vino para el consumo diario, acompañando una contundente milanesa a la napolitana o unos ravioles a la boloñesa!  

. Ique Malbec 2011 ($50): Un malbec mendocino “hecho y derecho”,  de esos que ofrecen todo lo que uno espera de la variedad y el segmento. Es el vino más joven y accesible de la pequeña bodega Enrique Foster, que sorprende por su excelente relación calidad-precio. Un tinto de amplia paleta aromática, que se mueve entre lo floral (violetas) y lo frutal (cerezas, ciruelas). En la boca entra apenas goloso y rebosante de sabores; con buen volumen, acompañado de taninos dulces y envolventes que sostienen una larga persistencia. Un vino “comodín”,  para sorprender a los amigos en los asados primaverales.  

. Verum Reserva Merlot 2009 ($77): Otra bodega patagónica -en este caso del Alto Valle de Rio Negro- que desembarca en Córdoba y sorprende con sus vinos delicados y seductores. Un buen Merlot de climas fríos, con notable tipicidad varietal y paso de boca amable. La nariz tiene nítidos aromas frutales, con trazos de la crianza (vainilla, toffee, ahumado) en gran armonía. La boca es sabrosa pero dócil; repite las sensaciones frutales y suma algunas trazas especiadas, con taninos contenidos y una considerable persistencia para el rango ¡Magnífico vino para escoltar pescados de rio asados o también pollo al disco!        

. Prosecco Canevari NV ($130): En la Argentina que nos toca vivir estos días no es fácil acceder a los productos importados; aunque hay algunas excepciones como este destacable espumoso italiano. Prosecco es una Denominación de Origen Controlada ubicada en las regiones del Véneto y Friuli-Venezia-Giulia, que engloba a los productos elaborados en la zona por el método Charmat (segunda fermentación en tanques) usando principalmente la uva local Glera. Este producto en cuestión es un espumoso semi-seco, sobrio y muy agradable de beber. Su nariz es delicada, destacando aromas de frutas secas, caramelo de miel y herbáceos suaves. En la boca tiene perlage pequeño, entrada amable, fresca acidez y notable persistencia en boca ¡Nada mejor para disfrutar de un brindis “internacional”!

¡Hasta la próxima copa!

(*)Sommelier y docente – robertocolmenarejo@hotmail.com

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