Santa Julia presentó Gran Alambrado, su vino tope de gama

Santa Julia presentó Gran Alambrado, su vino tope de gama

septiembre 15, 2017
Noticias Generales

 

El miércoles se realizó el evento presentación de Gran Alambrado en Córdoba. Tuvo lugar en el restó Laprida, donde periodistas y especialistas en vinos y gastronomía disfrutamos de un exquisito almuerzo.

 

Por Yeny Ortega Benavídes

Con la presencia de Ana Amitrano, gerente general de la bodega, el pasado miércoles se realizó el evento presentación de Gran Alambrado en Córdoba. Tuvo lugar en el restó Laprida, donde periodistas y especialistas en vinos y gastronomía disfrutamos de un exquisito almuerzo que incluyó variedad de platillos: empanaditas criollas en masa casera, hongos en escabeche, deep de quesos y finas hierbas, cazuela de cordero al curry, humita, chorizo de nutria, mollejas de cabrito (foto), panceta a la mostaza con puré de batatas y relish, entraña a la criolla y pannacota como toque dulce del encuentro.

 

Por supuesto, los platos estuvieron maridados con toda la línea Alambrado: desde espumante, pasando por todos los varietales, con el marcado protagonismo de Gran Alambrado, la estrella del evento organizado por Santa Julia.

 

La familia Alambrado, de la bodega Santa Julia, nació hace seis años con tres varietales: un Chardonnay, un Malbec y un Cabernet Sauvignon. Después se sumaron un Sauvignon Blanc, un Bonarda, un Syrah y un espumante.

“Estábamos encontrando partidas de uvas de calidad superior. De ahí surgió la idea de hacer un vino que esté por encima de los Alambrados varietales comunes”, explica Ruben Ruffo, enólogo de la bodega.

Así nació el Gran Alambrado, el tope de gama de la línea. Como todos los Alambrados, es una fiel expresión de lo que es el Valle de Uco: su clima (típico de una zona de entre 950 y 1400 metros sobre el nivel del mar) con una gama de temperaturas más bajas que permiten una mejor maduración de los taninos y aportan una mayor complejidad al vino; su suelo, diverso e interesante; y el agua del deshielo. Así, Gran Alambrado se erige como un vehículo para mostrar todas las bondades de la zona.

El vino:
Gran alambrado es un blend de corte clásico: Malbec (70 % de la gran variedad argentina que se destaca por su jugosidad y frutocidad) y Cabernet (30 % de una variedad de gran tradición, y la tercera tinta más cultivada, que aporta taninos, estructura y complejidad).

“Es un vino franco, sin mucho maquillaje, ni mucho adorno”, afirma Ruffo.  Quienes lo degusten, se van a encontrar con un vino fresco, largo, bebible y fácil de tomar, pero con una profunda expresión de frutas y una mineralidad interesante. Por eso se constituye como el acompañamiento perfecto para cualquier comida.

 

“Su elaboración es simple, la única particularidad es que se hace una maceración prefermentativa en frío: se muele la uva y se la deja en el tanque sin fermentación por 5 a 7 días, a una temperatura de entre 5 y 7 grados, lo que impide la fermetación alcohólica y posibilita una buena extracción de color y aroma”, explica el enólogo. “Al cabo de ese tiempo, comienza la fermentación alcohólica por un periodo de 20 días, aproximadamente, hasta encontrar la cantidad de taninos necesarios para la guarda”, continúa.

 

Posteriormente, parte del vino hace su crianza en barricas de roble francés usado. “Las barricas de roble aportan tres cosas, básicamente: el gusto a madera, una micro oxigenación que hace que el vino “leude” y se acomplejen  un poco las moléculas que se disociaron en la fermentación y un aporte de las lilas de las uvas que han estado en la barrica. A nosotros nos interesan, principalmente, los dos últimos aportes, antes que impactar este vino con el sabor a la madera”, afirma el enólogo.

Gran Alambrado es un vino de gran estructura, que no tiene mucha concentración pero sí un gran equilibrio. Tiene un color profundo, despliega aromas típicos de las variedades que lo componen: notas a violetas aportadas por el Malbec y especias propias del Cabernet, en armonía con el toque sutil de la madera que, lejos de invadir, los amalgama. En boca se percibe suave, su acidez aporta vivacidad, logrando un vino de gran final.

 

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