Ocho blancos para beber en verano

Ocho blancos para beber en verano

enero 14, 2015
Bebidas

 

Estos días piden vinos ligeros, que ayuden a refrescarse y soportar mejor el sofocante calor.

 

(*) Por Roberto Colmenarejo

¡Llegó el verano! Los afortunados que pueden tomar sus vacaciones en esta época del año seguramente ya están disfrutando de tardes soleadas de pileta, reuniones al aire libre con amigos e incluso algún viaje… La época estival es ideal para beber vinos blancos. Los días tórridos piden vinos ligeros, que ayuden a refrescarse y soportar mejor el sofocante calor. Hay que consumir además mucha agua, para hidratarse y mantener el organismo funcionando perfectamente.

Para sobrellevar mejor este bochorno, les sugiero ocho blancos para beber en verano:    

Termidor Línea Premium Torrontés S/A ($17): No hay que descartar de plano los vinos en tetrabrik, pues muchas veces nos deparan agradables sorpresas. Tal es el caso de este torrontés sanjuanino extremadamente simple y liviano. Ofrece aromas cítricos directos; unidos con una boca frutada y veloz, de correcta acidez y breve persistencia. Ideal para servirlo en una jarra con mucho hielo o como base para un clericó estival.
 
Bianchi Nuestros Varietales Chardonnay 2014 ($39): La región de San Rafael -en el  oasis sur de Mendoza- ofrece una climatología muy apropiada para el cultivo de uvas blancas gracias a su temperatura promedio más baja que el resto de la región cuyana. De allí salen vinos interesantes y accesibles como este, de la tradicional Casa Bianchi. Un Chardonnay sobrio y de correcta tipicidad varietal, con recuerdos de frutas blancas -peras, manzanas, ananá-, más algunos sutiles trazos melosos y herbales. En la boca es delgado, repite sensaciones frutadas, con moderado tenor alcohólico, balanceada acidez y persistencia media. ¡Blanco para disfrutar a la caída del sol, en la copa del aperitivo!       

Montchenot Blanco 2013 ($68): Un producto realmente austero y de estilo quizás “old fashioned” para los blancos que estamos acostumbrados a beber hoy, pero realmente perfecto para acompañar -sin “robar” protagonismo- una gran cantidad de platos de nuestra gastronomía nacional. Una verdadera reliquia de los vinos clásicos nacionales, que debemos agradecer a la centenaria Bodega López. Obtenido con uvas Chenin Blanc  cultivadas en Agrelo (Luján de Cuyo), insinúa aromas cítricos, herbáceos y ligeramente oxidativos. En la boca es sencillo y seco, con buena acidez y mediana persistencia. Este vino parece decir poco en la copa, pero será socio inseparable para un pollo al disco.

Yuros Torrontés 2013 ($74): Cuando uno habla de los Valles Calchaquíes es muy probable que la bella provincia de Salta sea la primera que viene a nuestra cabeza. Sin embargo, esta región geográfica es bastante extensa, abarcando también algunas zonas de Tucumán y Catamarca. De esta última provincia -más precisamente de la antigua localidad de Santa María- llega a las góndolas locales este Torrontés fragante y fresco. Su nariz es inconfundible, con perfume de flores -rosas, azahares- y uvas frescas. En la boca tiene paso franco y cuerpo medio, con equilibrada acidez y un leve amargor final que invita a tomar otra copita. ¡Va muy bien con rabas o ceviche!

Punto Final Sauvignon Blanc 2014 ($105): Un vino blanco de aromática irresistible, vinificado con uvas Sauvignon Blanc del costero Valle de Casablanca (Chile), vendido en nuestro país por la bodega mendocina Renacer. Apenas servido en la copa explotan sus seductores aromas afrutados, con diáfanas reminiscencias cítricas -pomelo rosado-, tropicales -maracuyá, mango- y herbáceas. Al probarlo es gustoso y vivaz, de cuerpo medio, con sabores frutales pero paso de boca seco, jugosa acidez -típica de los vinos procedentes de los valles con influencia marítima- y prolongado recuerdo. ¡Para maridar con una bandeja de sushi en estas cálidas noches estivales! 
      
Luigi Bosca S.V. Las Compuertas Riesling 2013 ($150): ¡Este vino es una maravilla! Está elaborado por la centenaria bodega Luigi Bosca, pionera en el cultivo de esta noble cepa de origen germánico. Con racimos seleccionados de una parcela de más de 60 años de antigüedad ubicada en Las Compuertas (Lujan de Cuyo), trabajada con bajísimos rendimiento -menos de un kilo por planta-, se obtiene este blanco complejo y elegante. Propone una nariz fascinante con notas de flores silvestres -retama, jazmines-, cáscaras de cítricos e hierbas aromáticas. En la boca es voluminoso y estructurado, con paso untuoso, sensaciones minerales marcadas, acidez refrescante y larguísima persistencia. Un vino exquisito y listo para beberse ahora, pero que además puede guardarse un par de años para que siga adquiriendo nuevos matices. Para descubrir el placer de probar nuevas variedades, acompañando por ejemplo unos sorrentinos de salmón.

Mariflor Sauvignon Blanc 2013 ($175): Otro vino blanco mendocino que “juega en las grandes ligas. Proviene de Vista Flores (Valle de Uco) y pertenece al proyecto que el prestigioso wine-maker francés Michael Rolland posee en Argentina. Está elaborado por el enólogo Marcelo Pelleriti, quién prescinde absolutamente del roble para mantener intacta la frescura natural del cepaje. Un producto que regala una nariz rebosante de aromas vegetales y balsámicos -ruda, pasto cortado, menta-, cítricos -pomelo blanco- y tropicales -ananá-. Continúa en una boca sabrosa y plena, donde se reiteran sensaciones herbales nítidas, con vibrante acidez y una prolongada permanencia. Blanco ideal para escoltar paella o pescados de río a la parrilla.

María Codorniú Sur Dulce S/A ($92): Como los brindis continúan durante todo el verano, cerramos esta selección con unas burbujitas que serán la delicia de los enófilos golosos. La bodega mendocina Séptima -filial latinoamericana del Grupo Codorníu, especialistas mundiales en vinos espumosos-, presenta este blanco chispeante de perfil amable y refrescante. Un vino de nítidos aromas frutales -duraznos, peras, cítricos-; que se prolonga en una boca sencilla y vivaz, de burbujas cosquilleantes, dulzor atenuado y acidez perfectamente calibrada para aligerar el conjunto. Recomiendo servirlo bien frío, para resaltar su frescura natural. ¡Espumoso genial para escoltar postres y tartas frutales!   

Y para ustedes, ¿cuáles son sus blancos veraniegos preferidos?

(*)Sommelier y docente – robertocolmenarejo@hotmail.com

 

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