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La vie en rose

(*) Por Roberto Colmenarejo

“El vino es la prueba constante de que Dios nos ama y quiere vernos siempre felices” .
(Benjamin Franklin, científico e inventor norteamericano)

Siempre que llega esta época del año suelo hablar de vinos rosados pues me parece que son los  compañeros perfectos para esta estación. Los argentinos en general no somos muy afectos a estos vinos -quizás porque aún existen antiguos prejuicios o creencias erróneas sobre su elaboración-, y así nos perdemos de disfrutar productos muy interesantes y versátiles en la mesa (los rosados son vinos ideales para los maridajes difíciles, pues van de maravillas con platos en donde “un blanco es poco” y “un tinto quizás demasiado”).    

Quienes me siguen en esta columna saben que soy un gran defensor de estos vinos, y que ya he publicado un par de notas sobre ellos (Rosas de Primavera y Últimas rosas del verano). Este año vuelvo con nuevos productos para sorprender a quienes ya han probado casi todo lo que he recomendado. Si son fanáticos de estos vinos, aquí siete rosados imperdibles:  

. Atilio Avena Shiraz Rosé 2011 ($35): Un agradable rosado elaborado con uvas syrah (o shiraz), algo bastante poco habitual en nuestro mercado. Es un vino de color rosa brillante, con aromas especiados y frutales frescos; que luego dan paso a una boca liviana, sabrosa y de acidez moderada. ¡Un rosado fácil de conseguir, ideal para tener siempre en la heladera!

. Phebus Malbec Rosé 2011 ($40): Un rosado de Malbec “de libro de enología”, con todo lo que uno espera de este estilo de vinos. Seductora nariz de frutas rojas frescas (frutillas, frambuesas, ciruelas), matizada con suaves notas vegetales. Boca de entrada sumamente golosa -pero no dulce-, buen volumen, agilidad y frescura sostenida ¡Un rosado para todos!

. Arabella Malbec Rosé 2011 ($40): El crédito local en esta lista es este rosado elaborado en el Valle de Calamuchita por la bodega Las Cañitas. Un producto simple y efectivo. La nariz tiene un perfil herbáceo y frutal fresco, mientas que la boca es ligera, de buena acidez y persistencia media. Un rico vino cordobés, que merece ser difundido y disfrutado.
  
. Amalaya Rosado 2012 ($40): La gran novedad de los vinos salteños llega de la mano de este rosado incomparable por donde se lo mire; no solo por su corte de uvas tintas y blancas (90% Malbec y 10% Torrontés), si no tambien por su perfil aromático elegante y sosegado -que recuerda mucho a los rosados del sur de Europa-. En boca es fresco, frutal y con la acidez calibrada a la perfección; lo que lo convierte en un vino muy atractivo para beber ¡Una apuesta  arriesgada de la bodega, que dio lugar a un producto original y de notable calidad!

. Gérome Marteau Malbec Rosé 2011 ($45): La Patagonia trae algunas sorpresas, como este buen rosado de la pequeña bodega familiar de la Familia Marteau. Esta elaborado con uvas malbec cosechadas en la pequeña localidad de Fernández Oro (Alto Valle de Rio Negro). Un rosado muy bebible; de aroma a frutas rojas acidas -ciruelas, frambuesas- y una boca apenas amable pero muy fresca. ¡Un vino algo difícil de conseguir -pues no está en muchos comercios, ya que la familia elaboradora prefiere hacer una distribución personalizada-, pero que vale la pena tomarse la molestia de buscarlo!     

. Carmela Benegas Rosé 2011 ($50): ¡Qué bueno encontrar este vino tan atractivo y diferente, en un mar de rosados acuosos y flácidos! Un producto sumamente peculiar -elaborado con uvas Cabernet Franc-, bien sabroso y balanceado. El color desconcierta un poco, pues la tonalidad  levemente anaranjada hace pensar en un vino evolucionado; sin embargo al probarlo el vino está realmente impecable, fresco y vivaz. En la nariz los aromas son frutados, con leves toques herbáceos y especiados. La boca es su punto más fuerte; suculenta y plena, con perfecta acidez y larga persistencia ¡Un gran rosado para comer, que se le anima a cualquier plato -incluso con carnes rojas-!

. Rosa de Maimará 2011
($80): Un rosado atípico por donde se lo quiera mirar. Primero desde su origen, en el pueblo de Maimará (en medio de la Quebrada de Humahuaca). Segundo por su composición, un corte rosado de syrah, malbec y cabernet sauvignon (mezcla poco usual en estos vinos). Y tercero por su perfil sensorial, que “descolocará” a más de uno. Es un producto de color intenso, que casi semeja un tinto. En la nariz destacan los aromas terrosos y especiados, con trazas de pimiento verde y frutas pasas. En boca es potente y seco, con paso lleno y buena persistencia. ¡Una rareza -elaborada por Fernando Dupont en Jujuy- que merece ser probada, para conocer todo lo que puede brindarnos este gran país vitivinícola que es nuestra Argentina!   

¡Hasta la próxima copa!

(*)Sommelier y docente – [email protected]

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