Hace poco, el pueblo de San Javier, en el valle de Traslasierra, estuvo nominado en el concurso The Best Tourism Villages, organizado cada año por la de ONU Turismo. Es decir, que quedó entre los pueblos más lindos del mundo.
Y como parte de la evaluación que hace ONU Turismo es valorar «los pueblos que son ejemplo de destinos de turismo rural con bienes culturales y naturales reconocidos”, resaltando su forma de preservar y promover sus valores, productos y estilos de vida basados en la comunidad en todos sus aspectos: económicos, sociales y ambientales.
Sin dudas, un aporte para que San Javier estuviera en esta instancia lo hicieron proyectos como el de La Matilde. Una finca de 60 hectáreas que trabaja basada en los conceptos de sustentabilidad, producción orgánica y biodinámica. Cuenta con un hotel, un restaurante, huerta y viñedos propios.

La primera gran experiencia
Pero, ¿cómo nació este proyecto? Pablo Asef, responsable de La Matilde nos lleva a esos comienzos hace casi 10 años: «La Matilde surgió de la visión de tres amigos de la infancia movidos por el deseo de volver a nuestras raíces y hacer producción orgánica. Ese fue y sigue siendo el eje de La Matilde«.
Esa necesidad de conectar con la tierra y los frutos que puede darnos se transformaron en esta posada rural que, bajo esa premisa, se construyó íntegramente de adobe, con revoques de barro y yeso cocido a leña. Además, se pintó con pigmentos naturales y se techó con maderas de bosque seco.
Pablo destaca que «nunca antes» había realizado un proyecto como este, ni había estado relacionado con el rubro de turismo y hospitalidad. «Todo empezó en La Matilde. Fue la forma hacia donde evolucionó la idea original. El turismo rural, la gastronomía y, desde la primera vendimia, la viticultura se convirtió en un nuevo eje y una nueva pasión», asegura.

Una finca biodinámica
La idea de la biodinámica se sumó muy pronto al proyecto y es uno de los pilares: «Luego, al poco andar, surgió la biodinámica que hasta hoy es nuestra forma de producir», cuenta Pablo. Este concepto se basa en no alterar el equilibrio natural de los cultivos, sosteniendo que todo lo que sale de la tierra debe volver a ella, e interpretar a la agricultura como parte de un todo integrado al cosmos, al ambiente y al hombre.
Es así como toda su viticultura se rige por este concepto y hoy es posible realizar una degustación de sus vinos, recorrer la finca, conocer sus técnicas de vinificación orgánicas y biodinámicas. También su restaurante De Adobe se beneficia con esta idea de trabajo, ya que en sus platos el énfasis está puesto en la estacionalidad, la frescura y disponibilidad de los productos que sacan de su propia huerta.

Pero no solo eso. Dice Pablo: «Hoy los visitantes encuentran un paisaje increíble, un aire único, un clima privilegiado, vinos de alta gama, hotelería boutique y gastronomía de abuela. También arte, música, relax y, sobre todo, encuentra hospitalidad». Y destaca: «Trabajamos día a día para que nuestros huéspedes se sientan abrazados».
De cara a una nueva temporada de verano, Pablo nos cuenta sus expectativas: «Esperamos que esta temporada consolide la propuesta enoturística del valle, que quienes nos visiten puedan disfrutar de nuestra propuesta y de nuestra forma de mirar y entender el turismo».
Además, La Matilde se prepara para celebrar su primer década y el foco está puesto en esta fecha trascendental: «Este año cumplimos 10 años abiertos al turismo nacional e internacional y es un punto de inflexión para marcar el rumbo de los próximos 10 años. Esperamos seguir siendo referentes del Turismo Rural y del Enoturismo en Argentina».

Contacto
Posada Rural La Matilde está en Ruta Provincial 14 km 133.5, San Javier. Teléfono: (0351) 153-027415.









