Entrevista a Carlos Espinosa: de jefe de prensa de Cosquín Rock a creador de un bar cultural en La Cumbre

¿Cuántos sueños entran en un espacio de 5×7 metros? El que tenía Carlos Espinosa cabía justo en un pequeño local de la ciudad de La Cumbre, a casi 90 kilómetros de Córdoba capital.

Carlos es comunicador, productor y fue jefe de prensa de eventos como el Cosquín Rock, por lo que su afición por la música siempre fue una especie de faro que guía sus proyectos.

Mescaleros, el bar cultural que creó en La Cumbre, no sería la excepción y Carlos recuerda perfectamente cada detalle de aquel verano en que nació este proyecto: «Era 30 de diciembre de 2019. Aquella mañana el calor dentro de mi departamento de barrio General Paz (Córdoba) era agobiante. Decidí abrazar un libro y salir a la ruta. El destino, mi preferido de siempre: La Cumbre. Llegué en el horario de la siesta y no encontraba ningún comercio abierto para tomar un café y entregarme a la lectura. En esa búsqueda pasé por el frente de una galería que desconocía, al fondo había un rústico cartel con la leyenda ‘café bar’. Caminé hasta la señalización, el lugar se encontraba cerrado y abandonado. Cuando desandaba mis pasos observé una hoja pegada en un vidrio que anunciaba la venta del fondo de comercio. Miré hacia adentro nuevamente y solo mi capacidad creativa pudo vislumbrar que en esos escasos metros podía existir el bar que yo imaginaba«.

Tiene toda su colección de discos de vinilos y de libros a disposición.

Carlos cuenta que las negociaciones fueron rápidas y que para el 1° de febrero del 2020 ya se encontraba mudado en La Cumbre y poniendo manos a la obra para la apertura.

«En ese momento no contaba con que una pandemia mundial iba a alterar mis planes. Mescaleros abrió sus puertas -para nadie- el 9 de junio de ese mismo año, con horarios acotados y adaptado al formato cafetería, dadas las restricciones imperantes. Recién en el verano del 2021 pude retomar el horario nocturno con el cual fue originalmente pensado el proyecto. Me mudé a un pueblo, en el cual no conocía a nadie, únicamente porque mi imaginación me permitió ver más allá de lo que ofrecía aquel local abandonado. Entre la acotada distancia de esas cuatro paredes yo pude entrever mi lugar en el mundo«, cuenta en un fascinante relato que bien podría ser un capítulo del libro de su vida.

Yendo más a lo filosófico de esta decisión, Carlos explica que su incursión en el mundo gastronómico «se dio justamente por una necesidad propia de descanso en relación a las funciones que desarrollaba anteriormente». Y añade: «En los meses previos al inicio de la pandemia había tomado la decisión de empezar a despegarme de esas actividades para concretar otros proyectos. El sueño canalla de romper todo y empezar de nuevo, en este caso cumpliendo el anhelo de crear un bar -con características muy singulares- en un pueblo de montaña».

Música y gastronomía

Desde mediados de 2020, Mescaleros es un bar que, en palabras de su creador, » es bastante más complejo de encasillar»: «Desde el primer momento definí a Mescaleros como Taberna Cultural. Es un espacio de encuentro donde la música cumple un rol fundamental. Mi colección de discos de vinilo está a disposición y tengo bandejas para que la gente pueda seleccionar el disco que prefiera y ponerlo a rodar. Me he ocupado de instalar parlantes que brindan la calidez del sonido de los 70 para que la experiencia auditiva sea la apropiada», define.

Y deja en claro que en Mescaleros la música no es “algo que está de fondo”, sino que ocupa un espacio central. «En primera instancia es un bar para melómanos, pero también se respira cine y literatura. Estos son los tres ejes principales en torno a los cuales giran las conversaciones que se generan dentro del espacio. Quienes ingresan al lugar en primera instancia se asombran por el tamaño reducido, pero rápidamente la sorpresa muta en fascinación cuando se acercan a mi biblioteca o repasan mi colección de música en CD y vinilo», dice.

Yendo a la propuesta gastronómica, la carta de Mescaleros se enfoca en ofrecer productos de manufactura local: «Tengo gin Summa y vermut Primmo, cerveza artesanal Pájaro de Las Sierras, la línea de vinos Meteorito y Vermut La Gringa, ambos pertenecientes al viñedo Nébula. Todos productos nacidos y desarrollados en la zona. Lo más atractivo que tiene vivir en un pueblo es formar parte de una comunidad colaborativa. La venta de bebidas funciona como sostén económico de algo difícil de monetizar: los contenidos culturales, que son la verdadera razón de ser de este espacio», señala.

Su barra cuenta con bebidas producidas localmente.

Mirando al futuro

Carlos asegura que en estos cinco años, el mayor aprendizaje fue tener «una alta dosis de constancia y perseverancia»: «Si hay confianza respecto al camino elegido el público que lo sabe valorar se va a ir acercando», dice.

«Mi anhelo para el futuro de Mescaleros es que se acerque cada vez más al concepto de centro cultural bohemio y nocturno. Me parece mucho más atractivo hablar sobre música, cine y literatura con un vaso de whisky de por medio que compartiendo un té con masitas. Entre los varios ciclos que propongo hay cineclub, lectura de textos a micrófono abierto y musicalización en formato físico. La intención es generar las condiciones y aprovechar cada centímetro cuadrado de nuestras reducidas dimensiones para continuar ofreciendo propuestas donde lo importante sea que haya seres humanos protagonizando charlas entretenidas en torno a una barra, compartiendo arte y cultura», sostiene el creador del bar con claridad.

En el plano personal, Carlos expresa que la actividad gastronómica es solo una parte de su vida y que continúa con proyectos relacionados a la comunicación: «Sigo siendo comunicador, productor y programador de espectáculos. Actualmente estoy en la etapa final del proyecto de dar vida a una editorial para publicar, entre otros, mi primer libro de cuentos. También estoy a punto de salir con un newsletter semanal cuyos contenidos estarán específicamente orientados a las actividades culturales y gastronómicas dentro del Valle de Punilla. Soy una persona con intereses diversos y trato de que todas mis inquietudes convivan en armonía», cierra.

Contacto

Mescaleros está en Pasaje Tassano 34, La Cumbre. Teléfono: (0351) 154-033588.

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