Cómo fue el Wine Tour Ernesto Catena

octubre 29, 2012
Bebidas

 

La bodega anfitriona presentó nuevas añadas de sus mejores vinos en el clásico encuentro del Sheraton.

 

(*) Por Roberto Colmenarejo

Como es ya clásico cuando el almanaque muestra que estamos viviendo el tercer jueves del mes, el pasado 25 de octubre participamos en el Wine Tour del hotel Sheraton Córdoba. En esta oportunidad, la bodega anfitriona fue Ernesto Catena Vineyards, quién nos presentó nuevas añadas de sus mejores vinos.

La recepción comenzó pasadas las 21.30 horas con aperitivos en forma de “selección de tapas”; un clásico del hotel donde la cocina muestra sus inspiradas preparaciones en miniatura (destacada la tarteleta crocantes de hongos, almendras y pesto, además del curioso gazpacho de sandia con bocconcini de queso). Para acompañar estos bocaditos se sirvió el Animal Brut Nature ($75); un espumoso -elaborado por el método tradicional- bien fresco y elegante, de nariz compleja (frutas blancas, levadura de pan) y buena burbuja. El vino acompañó con amabilidad los amouse-bouches, permitiendo que los sabores y texturas de estos se mostraran en plenitud.

A eso de las 22.15 horas pasamos a las mesas, donde ya nos esperaba un appetizer de “tartar de trucha ahumada, abadejo y pulpo, con caviar de berenjena y aliño de morrones ahumados”; un plato definitivamente primaveral, rebosante de frescura y perfume de cilantro. Fue presentado junto al Siesta en el Tahuantinsuyu Cabernet Franc 2007 ($165); un tinto bastante interesante, de nariz frutal madura, especiada y algo balsámica; con la boca fluida y los taninos pulidos por el paso del tiempo. Si bien tanto el plato como el vino eran productos nobles, los sabores delicados del primero fueron algo opacados por la intensidad del segundo.

La cena continuó luego con una entrada de “torreja de mijo con batido de paltas, langostinos apanados y vinagreta de limas”; un plato original y creativo, presentado tibio, con diferentes texturas y un picor suave pero muy seductor). Para acompañar se sirvió el Alma Negra Misterio I 2009 ($160); un gran producto, de aromas profundos que se mueven entre lo especiado, lo terroso (mineral) y algunos trazos animales; con una boca de entrada potente y seca, bien recia y persistente. ¡Para mí gusto, el mejor vino de la velada! Nuevamente el vino “fue más” que el plato, impresionando con su evidentes atributos y desluciendo quizás un poquito la notable preparación culinaria   

El plato principal fue un elaborado “rollo de cordero en cocción prolongada en croute de pan a la leña, risotto de quínoa, con reducción de cerveza negra y soja”; una preparación de carne ovina de gran terneza y sabores contundentes,  Para este plato -como era de esperarse por la presencia de carnes autóctonas- se ofreció el Tikal Amorío Malbec 2010 ($280); un tinto difícil de conseguir en nuestro mercado -pues se exporta casi en su totalidad-, de gran tipicidad varietal y elevada calidad. La nariz del vino es sumamente compleja (violetas, ciruelas ácidas, anís, vainilla, caramelo); dando lugar a un paso de boca muy amable, vivaz y fluido, con taninos dulces y envolventes. ¡Excelente combinación para un maridaje perfecto!

Cerrando la comida, el postre fue un intenso y tentador “cremoso de chocolate amargo con aromas de merlot y frutos patagónicos”; dulzura irresistible, bien presentada y con un gran contrapunto entre la cremosidad del chocolate y la acidez de los frutos rojos. El vino que le hizo de escolta fue el Siesta en el Tahuantinsuyu Semillón Doux 2009 ($95); un blanco dulce de nariz compleja (membrillos, pasas, regaliz), con una boca de marcada acidez y final ligeramente amargo, que balancea sabiamente el dulzor del vino. El maridaje fue muy bueno, pues el vino supo acompañar con hidalguía la intensidad golosa del postre.  

Para cerrar, no podían faltar -como siempre- los tradicionales sorteos, para que muchos invitados se fueran además con una botellita bajo el brazo.

Cuando el reloj marcaba casi la una de la mañana, dejamos el hotel para volver a casa, ordenar los apuntes para armar esta nota e ir a descansar…  

¡Hasta el próximo Wine Tour, nos veremos en noviembre para la despedida del año!   
 

(*)Sommelier y docente – robertocolmenarejo@hotmail.com

 

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