Cómo aprender a convivir con la celiaquía

Cómo aprender a convivir con la celiaquía

junio 25, 2019
Noticias Generales

 

Compartimos la experiencia y las recomendaciones de Sara Chiabrando, socia gente de ¿Yo qué Como?, una propuesta cordobesa de productos artesanales libres de gluten.

 

Por Sara Chiabrando*

 

Como me gusta decir, las limitaciones pueden ser camino de aprendizaje y transformarse en oportunidades de vivir algo muy distinto de lo que ya conocemos y crecer a partir de ello.

Cuando tenía dos años, vivía en un pueblo de apenas 5000 habitantes y me tocó vivir nueva situación: la celiaquía. Mi cuerpito de pequeña estaba inflamado -mi panza sobre todo- y lo que ingería lo evacuaba sin que mi organismo absorbiese los nutrientes; estaba ojerosa ¡y muy chinchuda! Así no podía crecer ni desarrollarme, y esta situación no era nueva sólo para mi, también lo fue para mi familia.

En esa época se conocía poco y nada del tema. Tuve la suerte de que Nelly, mi pediatra del pueblo, nos derivara a Córdoba Capital. Ahí, con el doctor Rezzonico, que fue muy estricto con mi madre, yo recuperé mi buen estado de salud. Recuerdo su consultorio en la Clínica del Niño en calle Chacabuco y que cada mes me incorporaba algo nuevo para comer, por ejemplo los chinchulines del asado. Porque para empezar la dieta sin tacc primero debía limpiar mi organismo y sanar; por ello comenzamos sólo con zanahorias hervidas y arroz, y así durante una larga temporada para luego ir incorporando de a poco los alimentos libres de gluten. ¡Mi nueva condición!

Esto era a finales de la década del ’70. Por esa época comenzaban a reunirse las madres (con esa fuerza única que tienen ellas) en la ciudad de La Plata, formando lo que hoy es la Asociación Celíaca Argentina. Gracias a ellas actualmente tenemos el logo nacional Sin Tacc, pero en ese entonces sólo contábamos con la información básica que era no consumir tacc; no se sabía aún que en la industria se utilizaba el gluten de diversas maneras y en alimentos que en su origen eran sin tacc. Además, con el tiempo se supo de la incidencia de la contaminación cruzada, que significa que se puede encontrar gluten en un importante número de alimentos por el cruce de cereales en maquinarias de la industria, en el proceso de conservación, de envasado, transporte, en la venta de alimentos sueltos, en las cocinas gastronómicas y en el hogar.

Hoy me gustaría decirles a los padres de niños celíacos que pueden utilizar la celiaquía a su favor, a favor de saber qué es lo que comemos, a elegir nuestro alimento, a ser conscientes de que los snacks en su mayoría dañan nuestro sistema inmunológico, así como la comida chatarra, y que parece complicado llevarse una merienda, pero que más complejo y triste es ser un consumidor ciego de la industria que luego venderá el remedio para curar lo que generó.

Aconsejo sentir a la celiaquía como una condición, un modo de nutrirse, sin creer que es una enfermedad, vivirlo naturalmente como la persona que es vegetariana o adopta una dieta para su bien estar.

Durante mucho tiempo escuché comentarios de otros hacia mí diciendo “¡pobrecita!” y les miraba el rostro de lástima. Cuando se es niña, esas miradas y comentarios nos hablan de quiénes somos y además les creemos. Así, la personita va creando esa imagen de sí mismo y crece con inseguridad, entran en el juego el “yo no puedo”, el “soy diferente”, “molesto”, “soy débil”; y eso sin duda afectará su vida adulta personal y profesional. Por esto creo que los adultos que están cerca de ese niño que es celíaco podrían vivenciar y fortalecer la dieta sin gluten, sacarla del lugar de lo “raro” o “enfermo” para integrarla y demostrar al niño sus ventajas, las fortalezas. Por ejemplo, es muy benéfica para desinflamar abdomen, para un buen funcionamiento a nivel intestinal y neuronal, entre otras ventajas.

Para los adultos recién diagnosticados: ¡paciencia! Animarse a cambiar hábitos es simple y se gana en sentirse bien, ligeros, despejados mentalmente, se aprende a cocinar otras cosas. Es cuestión de cambiar el paladar y el paradigma.

 

 

(*) Socia Gerente de ¿Yo qué como?

¿Yo qué Como? es una propuesta cordobesa de productos artesanales libres de gluten

info@yoquecomo.com.ar

 

 

 

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