Cena norteña: cómo fue el regreso de Ricardo Spertino a San Honorato

Cena norteña: cómo fue el regreso de Ricardo Spertino a San Honorato

julio 30, 2021
Noticias Generales

 

El restaurante brindó un menú maridaje al que no le faltó ninguno de los ingredientes típicos del norte argentino. El chef, de reciente retorno, ofreció una cena de alta calidad.

 

Anoche, el restaurante San Honorato, propuso una cena para viajar al norte argentino de la mano de un nuevo Wine Tour, que maridó platos típicos de Salta y Jujuy con vinos de altura de Bodega El Esteco.

Hace pocas semanas anunciábamos el regreso del chef Ricardo Spertino a la cocina del restaurante de barrio General Paz, y fue él mismo quien diseñó este menú de cinco pasos que tenía como objetivo resaltar los típicos sabores de aquella adorable región.

Y así lo hizo: comenzó con el appetizer que era un jamón cocido de la clásica carne de la zona, la de llama, montado en un pan de algarroba.

Luego siguió con una sopa de maní con un toque de picante y papas paille, que le aportaban textura crujiente. Estos platos fueron acompañados con Torrontés Don David. Sinceramente, fue como una sinfonía perfecta.

El segundo paso fue un risotto de quinoa, otro ingrediente característico de la región, con un golpe de queso de cabra en su corazón, que le daba cremosidad y sabor.

Sorrentinos de locro

Las noches en San Honorato siempre son estupendas, y esta no fue la excepción. La cena continuó con sorrentinos de locro criollo, que se humedecieron con la clásica salsita de verdeo que acompaña al plato más popular de la cocina tradicional. Maridó con el Cabernet Franc de Fincas Notables.

Para cerrar la degustación de platos principales, Spertino optó por un plato contundente: estofado de llama con unos papines andinos coloridos y sabrosos. Ya a esas alturas (de la puna), daba la sensación de que estábamos cenando en algún pueblo perdido del norte argentino, y que se podía ver un cerro de Siete Colores por la ventana.

El postre llegó junto a un Torrontés Tardío, y superó las expectativas: era una deconstrucción de postre vigilante con cayote norteño, quesillo criollo, nueces confitadas y arrope de uva. Una mezcla de sabores y texturas que eran un carnaval norteño en la boca.

El menú nos llevó de Córdoba al norte sin escalas, pero con mucho sabor. Esto quiere decir que la cena fue, nada más ni nada menos, que un bello viaje interior.

 

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