Blancos raros para recibir la primavera

Blancos raros para recibir la primavera

septiembre 19, 2011
Bebidas

 

Nuestro sommelier te recomienda 7 vinos blancos de cepas no tradicionales para que disfrutes los primeros calorcitos de la temporada.

 

(*) Por Roberto Colmenarejo.

“La primavera besaba / suavemente la arboleda / y el verde nuevo brotaba / como una verde humareda” (“La primavera besaba”, Antonio Machado)

Poco a poco, el frío invernal va cediendo y los días comienzan a ponerse más soleados y largos. Es el signo inequívoco de que la primavera ya casi está entre nosotros.

Estamos entrando en la estación de los colores, de los aromas, de la pasión. Llega la temporada de las noches cálidas para disfrutar al aire libre. Noches que invitan a la reunión de amigos, a la charla informal y distendida que se prolonga por horas.

Como acompañante de estos encuentros, nada mejor que un vino blanco, ese que nos dé la excusa justa para juntarnos a cenar y distraernos sanamente, estirando la reunión con una última copita.

Para comenzar a disfrutar la belleza de esta nueva estación, algunas sugerencias de vinos blancos modernos y distintos. A gozar de la primavera, ¡que la sangre altera!
 
1. Don Cristóbal Verdelho 2010 ($29): Un vino elaborado con una cepa portuguesa casi desconocida en nuestro medio. Este producto ya ha ganado varios reconocimientos en el extranjero, aunque por aquí sigue siendo todavía una novedad. Es un blanco bien ligero, de aromática frutal y boca delicada. Una copa como aperitivo es genial.  

2. Argento Pinot Grigio 2010 ($35): Otro vino argentino bien conocido en los mercados externos, que recién ahora desembarca en el nuestro. Un blanco de nariz inmensamente floral y atractiva, complementado con una boca ágil y refrescante. Me lo imagino acompañando una cazuela de mariscos y se me hace agua la boca.   

3. Festivo Torrontés 2010 ($35): Un vino torrontés elaborado en el Valle de Uco -quizás una de las zonas donde uno menos esperaría encontrar este cepaje-, que no tiene nada que envidiarle a sus hermanos del noroeste argentino. Un blanco sumamente agradable de beber, con notable acidez y un perfil marcadamente cítrico. Creo que con unas rabas iría de maravillas.

4. Alfredo Roca Chenín 2010 ($40): Uno de los vinos que más me gustan de San Rafael, elaborado por una de las bodegas con mayor historia en la vitivinicultura de la región. Es un blanco de estilo sobrio y austero. Sus delicados aromas frutales y algo minerales, sumados a su boca simple y fresca, lo convierten en un gran compañero para muchos platos. ¿Qué tal con un pescado a la parrilla o un pollo al disco?   

5. Serbal Sauvignon Blanc 2011 ($45): El primer vino blanco que probé de la cosecha 2011 fue una grata sorpresa para mí. Un Sauvignon Blanc del Valle de Uco, de excelente tipicidad varietal aunque sin excesos “vegetales” (cosa bastante común en varios vinos de este cepaje). En un blanco de cuerpo medio, con aromas entre herbáceos y cítricos de buena intensidad, boca fresca y larga persistencia. Me gustó la delicadeza de este vino. Adivino que me encantaría con un buen surtido de sushi.

6. Faldeo del Epuyen Chardonnay-Riesling 2009 ($55): Atípica combinación de uvas Chardonnay y Riesling, provenientes del viñedo más austral del mundo (en la localidad chubutense de El Hoyo de Epuyén). Es un vino blanco absolutamente diferente, de aromas florales, especiados y minerales, con una acidez filosa que lo hace sumamente refrescante. Es difícil de encontrar en nuestro medio, pero vale la pena el esfuerzo y cada peso invertido. Me lo imagino exquisito junto con unos spaghetti alle vóngole.

7. Catalpa Chardonnay 2010 ($85): Un vino blanco de altísima calidad, que en apenas cuatro cosechas se ha convertido en un referente de la variedad en la Argentina. Este vino fue parcialmente fermentado y criado en barricas de roble, lo que le ha aportado buena estructura y notable elegancia. En nariz es un Chardonnay de excelente tipicidad (frutas blancas, algo de banana madura, dejos melosas y minerales), sumadas a las notas de crianza (levaduras frescas, tostados, vainilla), en un todo armonioso y muy agradable. En boca es voluminoso pero ágil, de acidez medida y larga persistencia. Un vino blanco de estirpe, para maridar con un plato cuidadosamente elaborado -como unas codornices rellenas, por ejemplo-. Digamos, algo que esté a su altura.  

(*)Sommelier y docente – robertocolmenarejo@hotmail.com

Podés conseguir estos vinos en Goulu y en Catar SRL.

 

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