Así fue el Terroir Workshop en San Pablo

diciembre 20, 2015
Noticias Generales

 

Alejandro Maglione estuvo en San Pablo para participar de un encuentro donde destacados especialistas hablaron de vino argentino. Una crónica para entender y aprender algunos detalles de la vitivinicultura nacional.

 

Por Alejandro Maglione (*)

Así fue el asunto

Los muchachos de la bodega Doña Paula de Argentina, estimulados por sus accionistas del grupo Santa Rita de Chile, volvieron a organizar este Workshop como lo hicieran el año pasado en Mendoza para la misma época. La fórmula fue repetida en toda la línea pero en el Brasil: oradores de primer nivel; catas comentadas de vinos de Argentina, Brasil y algunos del resto del mundo; una organización impecable debida a Laura Mallea, Martín Kaiser, Marcos Fernández, entre otros, de la bodega y de María Laura Ortiz, de la organización Winifera de Mendoza. Santa Rita avanzó desde Chile a la imprescindible Elena Carretero, que hizo que un programa que se mostraba árido, terminara siendo una delicia.

El formato fue el mismo: dos días enteros encerrados trabajando en un magnífico hotel de Sao Paulo; probando docenas de vinos; los que fueron explicados y comentados por gente como nuestro conocido Tim Atkin -uno de los mejores periodistas del mundo en ese rubro y un catador casi infalible-. También fue de la partida Dirceu Vianna jr, un brasilero sobre el que hablaremos enseguida. Nuestro Andrés Rosberg, que hizo un papel muy digno en medio de estos monstruos, y dio una de las mejores charlas sobre los vinos blancos en la Argentina. Y siempre en los paneles Marcos y Martín también jugando su prestigio y pellejo en las catas a ciegas que se hicieron.

Este brasilero es el Director de Compras de Vinos de Enotria/Coe Group de Londres, una empresa que mueve un capital de 200 millones de libras. Dirceu nació en Curitiba, y en el año ’89 resolvió instalarse en Londres, donde terminó formándose en enología, luego de haber trabajado desde mozo a gerente de restaurantes. En su formación logró el codiciado título de Master of Wines, que lo convirtió en el primer latinoamericano en lograrlo.

Tiene a su cargo 70 vendedores, pero se reserva, nos contó en el almuerzo que compartimos con él con Alejandro Iglesias, “algunos clientes importantes” para atenderlos personalmente. Le pregunté qué era un cliente importante para él, y con serenidad respondió: “Bueno, Harrod’s Knightsbridge es uno de ellos”. Obviamente, puse cara de nada, pero por dentro pensé: “A la flauta, una de las más renombradas tiendas del mundo, donde se encuentran casi todos los vinos Premium y súper Premium que uno pudiera desear comprar”.

Está casado con una mejicana, que logró nacionalizarse norteamericana, y con quien tiene una hija, Sofía, que el reconoce como la verdadera dueña de casa. Participa todos los años en el Jurado que hace la selección de vinos para la revista Decanter. El mismo del que participa nuestro Andrés Rosberg cuando de vinos latinoamericanos se trata.

Conseguirlo a Dirceu no fue una tarea fácil. Varios de los organizadores se dieron a la tarea de rastrearlo e interesarlo para participar del Argentine Terroir, y lograron su compromiso de participar después de 7 meses de ajustar agendas. Por esto imaginé que mi entrevistado iba a ser una persona algo difícil. Nada que ver. Como suele pasar con los grandes de verdad, cuenta su vida y trabajos con la mayor naturalidad del mundo, con todo el tiempo del mundo -cosa que me constaba que no lo tenía- y a partir de ese encuentro, siempre tuvo algún gesto de simpatía cada vez que nos cruzábamos.

Habla el experto
Junior, como le gusta que le digan, confirmó algo que muchos sabíamos: el mercado de Inglaterra en su mayoría se interesa por vinos que no superen las 10 libras de precio. Otro de sus clientes curiosos que atiende personalmente es el club Manchester United. Así como se lee. “En las tribunas se vende vino en todos sus partidos, claro que no es el mismo vino que se ofrece en los palcos”. Vaya cliente.

A pesar de que dijo no saber de los vinos latinoamericanos mucho más que algunos de los expertos presentes, contó que ha probado muchas veces en Bordeaux vinos que cuestan 1000 o 2000 libras. Como que también tuvo la experiencia de probar vinos de de 1703 -un Madeira- y de 1775 -un Porto-. Confieso haber muerto de sana envidia.

¿Y cómo ve el mercado en general? Para Dirceu hay que prestarle atención a una caída en el consumo en general, de la que no escapa el propio Brasil. “Entre los muchos factores que inciden está el que se trabaja con márgenes exagerados”. Un dato que nuestros bodegueros deberían anotar. Sé que me dirán que los márgenes con que trabajan ellos son miserables. Supongamos que es cierto, pero lo que no pueden hacer es no hacer nada. De donde imagino que tienen que poner el ojo atento a ver dónde se producen las distorsiones y cómo intentar neutralizarlas, aunque sea en parte.

“Los chilenos están trabajando muy bien en China (cuando nó, pensé para mis adentros) lo que explica un crecimiento de ventas de hasta el 34% en los últimos años”. Y continuó: “También hay que estar atentos a que China está plantando viñas en una cantidad de hectáreas que ya supera a la Argentina. Y gracias a las inversiones que viene haciendo está consiguiendo vinos entre buenos y excelentes”.

Sin pelos en la lengua nos pasó un mensaje a los argentinos: “Creo que el torrontés argentino está pasando por una crisis de identidad“. A tomar nota.

¿Y Brasil? Diplomático dijo: “Brasil tiene buenos terroirs para hacer vinos”. Aunque en los hechos, a su turno, nos puso a degustar a ciegas un vino de la bodega Pizzato, el Pizzato Single Vineyard Merlot 2008, que le hizo pisar el palito a más de uno en la cata, y que al descubrirse el vino de que se trataba, los murmullos inundaron el salón, y hasta Tim Atkin tuvo que reconocer que el vino lo había sorprendido totalmente y dijo por su parte: “Me gusta cuando mis colegas se equivocan pero por buenas razones”. Solo hubo risitas nerviosas de circunstancias por respuesta. A mí me sorprendió porque no lo había probado, pero el sommelier uruguayo Daniel Arraspide ya me había alertado en su página de su existencia y valía.

Creo que cuando en la Argentina se vuelva a organizar un Argentine Terroir vale la pena intentar traerlo a Junior para que tome contacto con la mayor cantidad de enólogos que todavía no lo conozcan: es un pozo de sabiduría.

Otro personaje
En un paso fugaz por la reunión, conocimos a Carlos Cabral, un hombre experimentado que se ocupa de la compra de vinos para la cadena de supermercados Pão de Açúcar del Brasil. Alguien que nuestros comerciales seguramente conocen muy bien, porque comentó que “este año, a pesar de la crisis, terminaremos vendiendo 9 millones de botellas de vino.Especialmente de Sauvignon Blanc que es lo que brasilero prefiere”.

Carlos, además, es miembro fundador y ex Presidente de la Sociedade Brasileira de Amigos do Vinho, una institución con larga trayectoria en ese país. Por eso escuché atentamente cuando dijo: “Me gusta el nuevo torrontés argentino. Pienso que está listo para ser presentado al mercado brasilero”. Y volvió a recordarnos que el 50% del vino que se importa en ese país viene de Chile (¡y dale con Chile!).

Carlos fue escueto y contundente. Pero si fuera responsable de comercio exterior de alguna bodega, seguramente coordinaría un almuerzo con él en Sao Paulo e iría a verlo de inmediato.

Conclusión
Me parece soñar con un mercado en el que Argentina y Chile salgan juntos al mundo, habiendo logrado establecer un terreno en donde se haya demarcado el hasta donde compartir y hasta donde competir. Nadie regala nada, pero creo que juntos tenemos mucho para ganar. Después ganarán los mejores vinos con los mejores precios, como todo en la vida. En definitiva, el Argentine Terroir lo organiza una empresa chilena, propietaria de una bodega en nuestro país, donde logró que durante dos días, con el mejor auditorio, en Brasil se hablara hasta el detalle de la Argentina, sus viñedos y sus vinos. Y otra cosa más: otra vez, Doña Paula mostró la generosidad de presentar vinos de bodegas colegas en sus catas a ciegas, como ese Gran Reserva del Fin del Mundo 2012, que levantó muchos comentarios y que Tim Atkin reconociera de inmediato al decir: “Este vino claramente viene del norte de la Patagonia”. Como dije, los que tuvimos el privilegio de participar, hicimos un master relámpago con nuestros oídos y mentes bien abiertos. ¡A esperar el 3er. Argentine Terroir Workshop!

(*) Nota de Alejandro Maglione para ConexiónBrando
amaglione@lanacion.com.ar / @MaglioneSibaris 

Escuchá “La isla de los Sibaritas”, el mejor programa gourmet de la Argentina, conducido por Alejandro Maglione, haciendo clic en este enlace.

 

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