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6 blends tintos para beber en primavera

(*) Por Roberto Colmenarejo

¡Siguen pasando las semanas, y la primavera que no quiere hacerse presente! A veces el clima nos embelesa con un par de días cálidos, pero inmediatamente nos sacude -y hasta nos engripa- con un fin de semana lluvioso y frío. Tal parece que vamos a seguir inestables y con días frescos, así que mejor volver a pensar en una selección de vinos vigorosos y sápidos.

Para descansar del “varietalismo” imperante, aquí van mis seis sugerencias de blends tintos para beber en primavera:

Rincón Famoso Tinto 2011 ($77): Histórico vino de Bodegas López, que acompaña a los argentinos desde 1938. Un tinto elaborado a la vieja usanza, con largos períodos de envejecimiento en toneles de roble de gran tamaño. Un estilo de producción bastante tradicional que se aleja de los cánones de la enología actual, pero que sigue seduciendo a muchos paladares (entre los que me incluyo). Se obtiene con un estudiado corte de cepas Sangiovese, Merlot y Malbec de viñedos propios, añejado pacientemente durante un lustro en añosos toneles. De color pardo rojizo, brinda en nariz un “bouquet” de crianza bien desarrollado, con evocaciones de frutas secas, pasas, cuero y especias. En boca es ligero y veloz, de paso delicado y sedoso, con acertada acidez, taninos pulidos y mediana persistencia. Un vino ideal para la mesa diaria, sin gastar demasiado.       

Las Perdices Syrah-Viognier 2014 ($109): Con una atípica combinación de uvas rojas y blancas, este vino mendocino rompe un poco los esquemas de los tintos nacionales. Imitando una antigua práctica del Valle del Rodano (Francia), se fermentan juntas uvas Syrah (93%) y Viognier (7%), para dar lugar a una copigmentación enzimática natural. De esta manera, el pequeño aporte de uvas blancas colabora en extraer mayor color de las tintas; además de aportarle vivacidad, frescura y aromas originales. Así se logra un tinto de color rojo-violáceo muy brillante que entrega una nariz diáfana con recuerdos de flores silvestres, frutas rojas, especias y sensaciones “cárnicas”, complementada por una boca sabrosa y vivaz, de entrada amable y cuerpo medio, con fresca acidez, taninos mansos y permanencia moderada. ¡Para escoltar el asado familiar de los domingos!          

Stutz Roble 14 Blend 2014 ($160): Una novedad absoluta en las góndolas locales, que llega de la mano de la pequeña bodega familiar Stutz (Cafayate-Salta). Está vinificado combinando un 65% de Malbec, un 21% de Cabernet Sauvignon y un 14% de Tannat (sólo este último levemente barricado). El resultado es un producto de sofisticada paleta aromática, donde destacan fragancias de frutas maduras, pimiento rojo y especias dulces (canela, pimentón), todo enmarcado en sutiles notas de vainilla y chocolate. Al probarlo se lo descubre intenso pero muy fluido, todavía algo «maderoso”, con correcta acidez, taninos apretados y persistencia media. Un vino que ya puede disfrutarse perfectamente, pero que sin dudas ganará en armonía con algunos meses más de estiba en botellas. Perfecto para maridar con empanadas salteñas o tamales. 

La Puerta Gran Reserva 2012 ($250): La provincia de La Rioja está bien representada en esta selección, con uno de sus productos más icónicos. Un corte tinto de amplia base Malbec (65%), con porcentajes menores de Bonarda y Syrah, añejado parcialmente en barricas de roble nuevas. Un vino vigoroso y levemente rústico; donde se distinguen nítidos aromas de frutas pasas sobre un fondo terroso y empireumático (caucho, brea), además de la presencia de madera muy bien integrada. En la boca se revela voluminoso y lleno, de entrada recia y paso seco, repite impresiones maduras, con correcta acidez, taninos algo rugosos y larga persistencia. ¡Compañero inseparable de guisos o cazuelas!

Catalpa Assemblage 2011 ($292): El Valle de Uco (Mendoza) no deja de sorprender, ofreciendo en cada cosecha vinos más amplios, profundos y definidos. Tal es el caso de este exquisito tinto de la bodega franco-argentina Atamisque, que me sedujo desde que lo degusté por primera vez. Un complejo ensamblaje de uvas Cabernet Franc (60%), Merlot (20%), Malbec (10%) y Cabernet Sauvignon (10%); con un año de crianza en barricas nuevas de roble francés -y otro tanto en botellas antes de salir al mercado-. Esto da lugar a un vino tinto de perfil moderno, equilibrado y muy bebible. Regala aromas de frutas negras, especias y trazos balsámicos (regaliz, eucaliptus, mentol), sobre un fondo mineral marcado. Al llevarlo a la boca se lo percibe juvenil y carnoso, de buen volumen y gran fluidez, redunda en frescas sensaciones balsámicas, con vibrante acidez natural, taninos firmes y grato post-gusto. Tinto de lujo para descorchar en una noche especial.   

Doña Ascensión 2013 ($344): Cerramos esta selección con otro vino salteño de alta calidad y partidas realmente limitadas (apenas 3000 botellas/año). Un tinto elaborado con una cuidadosa selección de uvas Malbec y Cabernet Sauvignon provenientes de la zona más alta de los Valles Calchaquíes, que muestra los bríos típicos que el terruño infunde a sus vinos. Este producto prescinde absolutamente del contacto con roble, y aún así exhibe un porte exuberante y complejo. Ofrece una nariz fascinante, cargada de frutas negras, especias picantes y dejos terrosos; que continúan en una boca sabrosa y potente, de entrada seca y paso impetuoso, con reminiscencias especiadas, balanceada acidez, taninos compactos y una larga permanencia. Un vino costoso y a veces difícil de hallar en Córdoba, pero que sin dudas vale cada peso pagado por él. Imprescindible con un cordero o cabrito a la llama. 

Y para ustedes, ¿cuáles son sus blends tintos preferidos?
 

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(*) Sommelier y docente – [email protected]

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